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Consejos para empresas oleícolas en tiempos de crisis

Consejos para empresas oleícolas en tiempos de crisis

martes 31 de marzo de 2020, 10:49h

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La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad de muchas empresas, organizaciones, explotaciones profesionales y demás agentes del sector oleícola, expuestos a una sobrecogedora situación de vulnerabilidad por su falta de adaptación al medio.

Me piden desde Mercacei que ofrezca algunas pautas y consejos que puedan resultar de utilidad a las empresas oleícolas en momentos de crisis como el actual. Y, por supuesto, recojo encantado el guante.

La olivicultura, como otras actividades, se ha visto afectada por la tensión que origina la combinación entre globalización y evolución. Decía el escritor y poeta francés Georges Duhamel (1884-1996) que "el Mediterráneo acaba donde el olivo deja de crecer”. Hoy día, el cultivo del olivo se extiende a 67 países de los cinco continentes. Hablamos de un sector en permanente búsqueda del equilibrio entre la oferta y la demanda cuya inercia y dinámica ha modificado recursos, procesos, conocimientos, políticas, estrategias y modelos de gestión y explotación, incluso sus polos de influencia geográfica. En apenas dos décadas, el olivar moderno ha pasado a aglutinar el 40% del aceite elaborado en el mundo y la Cuenca Mediterránea, antaño única consumidora de aceite de oliva, se ha convertido en un mercado maduro que ya no acapara ni el 80% del consumo global. La creciente sobreplantación de olivar moderno, absolutamente desproporcionada si atendemos a la evolución de la demanda, ha provocado una crisis marcada por los bajos precios en origen que se manifiesta en el hecho de que más de tres cuartas partes de las empresas de la olivicultura internacional sufran pérdidas.

A ello se suman otros factores externos tales como el Brexit, la caprichosa -e injusta- imposición de aranceles por parte de la Administración Trump, el cambio en los patrones de consumo de una sociedad que vive a ritmo de vértigo… y, desde hace unas semanas, el dichoso coronavirus. Y el sector tiritando, claro, y manifestando una clara falta de adaptación al medio.

Cambio de paradigma

Se acabó el tiempo de las ideas preconcebidas y heredadas, ha llegado el momento de adoptar la disrupción en nuestra gestión diaria. Se acabó el tiempo de dar nada por sentado, es hora de experimentar el entorno, igual que el surfista se desplaza a través de la ola.

Hemos pasado de un entorno local controlado a la turbulencia que imprime la globalización. ¿Recetas? En mi opinión, las bases de una buena dirección en tiempos de crisis se asientan sobre diversas variables: el perfecto conocimiento del medio (tendencias, evolución de magnitudes, nuevas tecnologías, etc.); la mimetización y capacidad de adaptación al entorno por cambiante que éste sea; la solidez y buena salud financiera de la compañía, con decisiones tomadas desde la prudencia para evitar o sobrellevar posibles situaciones de riesgo -sobre las que carecemos de influencia alguna en entornos globalizados-; y, sobre todo, la búsqueda permanente de la eficiencia, que es la que nos proporcionará la fortaleza y competitividad suficientes para sobrevivir en tiempos de crisis.

Porque sólo existe una herramienta que dependa exclusivamente de nosotros -al menos, a corto plazo- y nos otorgue cierta inmunidad y protección en un escenario tan devastador como el actual: la tan anhelada eficiencia. Si nuestra organización, explotación o empresa es eficiente -vía innovación, tecnología, equipo humano, etc.-, será competitiva cualquiera que sea el entorno, y habremos recorrido gran parte del camino. Y no olvidemos que la independencia que conlleva dicha eficiencia es la mejor de sus ventajas competitivas en el mercado.

Una vez alcanzada, será el momento de acometer nuevos proyectos, ampliar nuestra gama de productos y servicios, abrir nuevos mercados, apostar por la diversificación, crear nuevas unidades de negocio… será el momento de la diferenciación. Pero antes, la clave se llama eficiencia.

ARTÍCULO DE OPINIÓN

JUAN VILAR

Analista oleícola internacional, consultor estratégico y profesor de la UJA