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AOVETENDENCIAS Francia: La mantequilla va dejando paso poco a poco al virgen extra

AOVETENDENCIAS Francia: La mantequilla va dejando paso poco a poco al virgen extra

jueves 02 de julio de 2020, 12:41h

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Iniciamos esta semana la sección AOVETENDENCIAS, un recorrido a través de los mercados clave para los productores de aceite de oliva virgen extra. ¿Cuál es la receta para exportar AOVE a estos países? Descubrimos de primera mano sus tendencias y los envases favoritos del consumidor, recorremos sus tiendas gourmet y comprobamos qué uso se hace del virgen extra en los restaurantes de moda. Hoy damos la bienvenida a Francia, el sexto consumidor mundial de aceite de oliva.

El mercado del aceite de oliva en Francia es muy importante y el país ocupa la sexta posición a nivel mundial en cuanto a consumo, según datos del Consejo Oleícola Internacional (COI). Francia produce 5.000 toneladas de aceite de oliva al año, la mayoría de las cuales corresponden a las categorías virgen y virgen extra. Se trata de un aceite de oliva de herencia ancestral y un sabor de alta calidad.

Los franceses están apegados a su tradición del cultivo del olivo y son conscientes de la existencia de este patrimonio. Las campañas promocionales sobre las cualidades nutricionales y los beneficios para la salud de los aceites de oliva han provocado una locura en el país por este producto, transmitida por médicos, grandes chefs -primero Alain Ducasse-, así como artistas que reclaman el regreso a la tierra.

"Las campañas promocionales sobre las cualidades nutricionales y los beneficios para la salud de los aceites de oliva han provocado una locura en el país por este producto"

No obstante, el problema continúa siendo una producción matemática de 5.000 toneladas frente a un consumo de 110.000 toneladas. Por proximidad, naturalmente, las importaciones proceden de nuestros países vecinos: España (el 72%) e Italia (el 19%), pero también de Túnez, cuyo aceite los franceses lo perciben como propio.

Las grandes compañías líderes del mercado han surfeado en esta ola al proponer marcas con sonidos muy franceses (Puget, Lesieur, Tramier...) que han tenido éxito. Pero hoy su desarrollo se centra en una oferta orgánica y ecológicamente responsable.

Desde 2010, la implementación de regulaciones europeas y nacionales más estrictas sobre trazabilidad, transparencia de etiquetado o clasificación de aceites de oliva han cambiado las cosas y se ha creado una necesidad de educación, por lo que el consumidor ha descubierto la existencia de aceite de oliva de otros orígenes y otras regiones y ha entendido el déficit de producción local.

La oferta se ha multiplicado en tiendas especializadas, delicatessen y on line pero también en la distribución donde los lineales han explosionado. La demanda es enorme en el sur del país, pero también en la región de París y el norte (frontera belga). La distribución a gran escala continúa a la cabeza de las ventas, llega al mayor número de consumidores y está desarrollando bodegas de aceite.

Los franceses de fuera de las regiones productoras del sur adquieren principalmente el aceite de oliva ecológico para su uso en ensaladas, pero durante los últimos 10 años del 5% al 10% de la población activa lo ha estado utilizando como ingrediente en recetas para reemplazar a la mantequilla o como un condimento como toque final.

En la actualidad, el aceite de oliva compite con otros aceites como la colza, que también se beneficia de muy buenas declaraciones de propiedades saludables.