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La última aceituna

La última aceituna

Mercacei Semanal 1.229

Por Pandora Peñamil Peñafiel
lunes 26 de abril de 2021, 09:42h
Afganistán, China, Corea del Norte, EEUU, Egipto, India, Irán, Japón, Pakistán, Sudán y Zambia tienen algo en común. Algo trágico y tremendo en pleno siglo XXI. En todos estos países la pena de muerte es legal.

En los Estados de EEUU que tienen vigente la pena de muerte, los condenados tienen derecho a pedir una última cena -¿recordáis La Milla Verde?- acorde a un presupuesto máximo. En Florida, por ejemplo, las últimas cenas deben contener alimentos que puedan ser adquiridos a nivel local y el menú no puede superar los 40 dólares. El alcohol no está permitido para evitar percances con los presidiarios y los presos pueden presentar la solicitud 48 horas antes de su fecha de ejecución. Una vez que el plato está listo, un funcionario lo lleva a la celda del preso unas horas antes de su trágico final.

Como no podía ser de otra forma, en la cuna del fast food la solicitud más popular es una hamburguesa con queso y patatas fritas. La carne, el pollo frito y los helados también son muy comunes. Allen Lee Davis, alias “Tiny” (54 años), condenado por robo y tres cargos de asesinato a la silla eléctrica en Florida en 1999, pidió cola de langosta, patatas fritas, camarones fritos, almejas fritas y dos rodajas de pan de ajo; Timothy McVeigh (33 años), condenado a muerte por 168 cargos de asesinato en Indiana y ejecutado con la inyección letal en 2001, quiso un kilo de helado de menta con trocitos de chocolate. Y luego está la historia de aquel reo que pidió una única aceituna.

Victor Feguer fue condenado a pena de muerte por asesinato en el año 1963. El gobernador de ese estado por aquel entonces, el republicano Harold Hughes, solicitó su indulto al presidente, pero John F. Kennedy se negó en rotundo.

Fue entonces cuando trasladaron a Victor Feguer de la penitenciaría federal de Leavenworth (Kansas) a Iowa porque en esta cárcel no estaban preparados para realizar ejecuciones. Permaneció allí durante los siguientes diez días hasta que se llevó a cabo su ejecución. Pasó aquellos días en silencio y, sobre él, los guardias dijeron que era un prisionero modelo.

Como última cena pidió una simple aceituna. Especificó que quería que tuviese hueso. Segun él, al comérsela, un olivo nacería de su cuerpo como un símbolo de paz.

Una vez que Feguer fue declarado muerto, las autoridades encontraron el hueso de la aceituna en uno de los bolsillos de su traje. Tenía 28 años y fue la última persona ejecutada en el Estado de Iowa.

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