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Una gastronomía honesta

Una gastronomía honesta

Mercacei Semanal 1.240

Por Pandora Peñamil Peñafiel
lunes 12 de julio de 2021, 09:41h
Exigir honestidad a nuestros políticos actualmente es mucho pedir. Y si se la pedimos y nos dicen “que no consumamos carne para salvar el planeta”, como hizo recientemente el ministro de Consumo, Alberto Garzón, casi mejor que nos sigan mintiendo. ¡No vaya a ser que a algún otro se le ocurra insinuar que el AOVE es malo para la salud! Porque visto lo visto, en el mundo del revés ya cualquier cosa es posible.

Suerte que, una vez más, el ministro de Agricultura, Luis Planas, acudió rápido a desautorizarle asegurando que sus declaraciones están “absolutamente fuera de lugar” y mostrándose muy crítico por señalar de esta forma al sector cárnico. Una industria que ocupa el primer lugar en cuanto a alimentos y bebidas se refiere, representando una cifra de negocio de 27.959 millones de euros, el 22,2% de todo el sector alimentario español. ¡Casi nada!

En fin, si no podemos lograr la integridad por esa vía tendremos que recurrir a la gastronomía. ¿Y eso por qué?, os estaréis preguntando. Pues porque, señoras y señores, los momentos vividos tras un año de pandemia hablan ahora de una gastronomía honesta y sencilla, pero vinculada a una elegancia disfrutona que va abriéndose a todos los públicos. O eso, por lo menos, nos cuenta la periodista gastronómica Lara Villanueva en la próxima edición de la Guía EVOOLEUM.

En este sentido, las mesas y fogones salen a la calle y al campo, con chefs que son más productores que nunca y productores que pasan a un primer plano, en un momento donde la ética y la creatividad sin límites son también protagonistas.

Los foodies eligen volver al germen de cada producto. Es decir, gana la experiencia de catar un AOVE en sala, de acompañar al maitre a la cava para conocer el terruño o visitar el huerto del restaurante al llegar.

Asimismo, lo último de lo último es recibir al visitante al llegar con una copa de vino y una muestra de aceites y quesos en la cava del restaurante, o darle una copa de champagne mientras visita la cocina. La magia de los fogones se abre a la sala y ésta se deja querer.

Otra tendencia en auge es la de decir adiós a los menús largos. De aquellas comidas de cuatro o cinco horas, llegan momentos gastronómicos mucho más breves, pero también más disfrutones (¡nos encanta esta palabra!). Prima la sencillez, como la bienvenida a una mesa impoluta donde la elegancia la aporta una botella de AOVE con un buen pan. Eso sí, acompañados de un vino, una copa de cava o una cerveza que, con suerte, quizá haya elaborado el propio chef.

Son buenos momentos para modernizar el lenguaje del AOVE y que, por fin, se suba al tren de la nueva gastronomía. Porque si existe un producto honesto en el mercado, ese es, sin duda, el aceite de oliva virgen extra.

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