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Aceituna de mesa: la eficiencia, única estrategia ganadora

Aceituna de mesa: la eficiencia, única estrategia ganadora

Por Antonio de Mora
Secretario General de ASEMESA

La rentabilidad es uno de los grandes desafíos del sector de la aceituna de mesa española. Un sector líder en el mundo que exporta más del 70% de su producción y que, sin embargo, tiene que competir en los mercados internacionales con países cuyos costes laborales, sociales y medioambientales son muy inferiores. En este escenario global, la única estrategia ganadora posible es la eficiencia. En entornos como este, no hay rentabilidad sin eficiencia, ni eficiencia sin una apuesta decidida por la modernización y la competitividad en todos los eslabones de la cadena.

España cuenta con una industria puntera, tecnológicamente avanzada y capaz de responder a las demandas de los mercados más exigentes. Pero el reto sigue estando en el campo. Nuestras variedades tradicionales, tan apreciadas en el mundo por su calidad y singularidad, necesitan evolucionar hacia modelos productivos más sostenibles y mecanizables. Las explotaciones modernas, con tamaño suficiente y estructuras adaptadas a la recolección mecanizada, constituyen la base para reducir costes y asegurar la viabilidad futura. Avanzar en nuevas variedades y adaptar las existentes a las exigencias del mercado son, asimismo, prioridades estratégicas.

La eficiencia también pasa por la gestión del agua. El cultivo del olivo, especialmente el destinado a mesa, requiere un marco de políticas hídricas estables que garanticen el acceso a este recurso. Reutilizar aguas regeneradas, mejorar infraestructuras y promover un uso racional y sostenible del agua no es una opción, sino una necesidad. Las administraciones deben entender que la competitividad del sector no se sostiene sin una política de aguas moderna y flexible.

En este contexto, se antoja esencial que los poderes públicos promuevan la eficiencia y la competitividad, y no medidas que generan el efecto contrario. Las normas o políticas de carácter proteccionista, que tratan de garantizar por ley la rentabilidad de un eslabón concreto de la cadena, acaban introduciendo rigideces y desincentivando la mejora productiva. La experiencia demuestra que solo la eficiencia y la innovación aseguran el futuro del sector, no las medidas artificiales que protegen a los ineficientes.

Las estrategias ganadoras del futuro no pasan por levantar muros, sino por derribarlos. Se trata de producir mejor, con menos recursos, con más innovación y con visión global. La aceituna de mesa española tiene todo lo necesario para seguir liderando el mercado mundial: calidad, prestigio, conocimiento y capacidad de adaptación. Pero ese liderazgo sólo se mantendrá si seguimos mejorando cada día en eficiencia como condición indispensable para la sostenibilidad y rentabilidad. Ése es el camino. No hay otro.