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AOVE de alto valor: la salud como eje estratégico de la rentabilidad oleícola

AOVE de alto valor: la salud como eje estratégico de la rentabilidad oleícola

Por José Juan Gaforio
Catedrático de Inmunología de la Universidad de Jaén (UJA)

Para alcanzar la máxima rentabilidad en el sector oleícola, la estrategia debe pivotar decisivamente desde la competencia en volumen y precio hacia el posicionamiento del aceite de oliva virgen extra (AOVE) como un alimento funcional de alto valor. En un mercado saturado y sujeto a la volatilidad de precios, la diferenciación a través de la calidad funcional es imperativa. El consumidor medio a menudo no percibe las diferencias entre las distintas calidades de aceites de oliva, ni siquiera entre el AOVE y el resto de aceites disponibles.

Los componentes bioactivos, como los compuestos fenólicos, son los principales impulsores de esta revalorización. Estos son cruciales no sólo para la estabilidad y el perfil organoléptico del aceite, sino que constituyen el foco de la investigación por sus probadas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Priorizar la salud exige un cambio de enfoque operacional: pasar de la maximización del rendimiento graso a la optimización de los componentes bioactivos. Aunque la cosecha temprana, esencial para el alto contenido fenólico, implica un menor rendimiento de aceite por kilo de aceituna, el coste de esta menor producción se recupera y se supera al justificar un precio Premium sustancial, mitigando así el riesgo asociado a los mercados de commodity.

Fundamento científico y regulatorio: la clave legal del precio Premium

El valor funcional del AOVE debe estar avalado por la ciencia y la normativa para justificar su prima de precio. La evidencia científica es irrefutable, asociando el consumo de AOVE con la mejora del estado antioxidante y la reducción de factores de riesgo cardiovascular.

La herramienta más potente para la diferenciación en el mercado europeo es el Reglamento (UE) nº 432/2012, que autoriza la declaración de propiedad saludable: “Los polifenoles del aceite de oliva contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo”. Esta declaración sólo puede utilizarse si el aceite contiene un mínimo de 5 mg. de hidroxitirosol y sus derivados por cada 20 gr. de aceite (equivalente a 250 mg./kg.). Cumplir con este umbral no es sólo un argumento de venta, sino la barrera de entrada al mercado funcional, proporcionando una base legal ineludible para anclar el precio Premium.

En el horizonte, el sector -liderado por QvExtra! Internacional- busca la aprobación de una alegación de mayor impacto ante la EFSA (artículo 14, Reglamento (CE) 1924/2006). Ello permitiría etiquetar el AOVE con propiedades de reducción de factor de riesgo de enfermedad, tales como Reduce el colesterol y Reduce la presión arterial. La eventual consecución de esta alegación transformaría la percepción del producto, abriendo potencialmente canales nutracéuticos y validando el máximo crecimiento de la rentabilidad.

Maximizando el contenido fenólico: estrategias operacionales de alto valor

La máxima rentabilidad se logra asegurando que el contenido fenólico supere el umbral regulatorio e idealmente alcance niveles ultra-Premium (superiores a 500 mg./kg.). Esto requiere la implementación rigurosa de técnicas especializadas:

  1. Cosecha temprana: la recolección de la aceituna en su estado verde o en envero garantiza la máxima concentración de compuestos fenólicos y antioxidantes. El menor rendimiento graso asociado a esta práctica es el principal factor de justificación del alto precio, confiriéndole exclusividad.
  2. Decálogo agronómico de Buenas Prácticas: A nivel agronómico, debe priorizarse el olivar de secano o en altitud (≥ 400 metros), ya que el riego puede reducir hasta el 50% el contenido fenólico.
  3. Extracción controlada (almazara): La extracción en frío es obligatoria, manteniendo la temperatura del batido por debajo de 28º C para minimizar la degradación enzimática de los fenoles. El uso de sistemas de dos fases y un tiempo de batido limitado maximizan la retención de estos compuestos.
  4. Conservación avanzada: dado que los compuestos fenólicos se degradan tras la producción, el envasado debe realizarse en recipientes opacos y el producto debería estar filtrado. Así, se antoja crucial complementar mediante la inertización con nitrógeno en los depósitos para prolongar la validez del claim de salud.

Estrategias de mercado y fijación de precios para el AOVE funcional

La rentabilidad se consuma al dirigir el producto a segmentos psicográficos de alto valor que buscan trazabilidad y beneficios funcionales demostrables. El precio Premium se sustenta en una narrativa que entrelaza la ciencia y la calidad.

El marketing debe ser educativo, diferenciando claramente el AOVE funcional y sus propiedades saludables. El storytelling funcional se centra en la transparencia del proceso: la dedicación a la cosecha temprana, el rigor técnico de la extracción en frío y la certificación de los niveles fenólicos (>250 mg./kg.).

La certificación de compuestos fenólicos, la indicación de la variedad y origen de la aceituna, y el año de cosecha son elementos de confianza que transforman la calidad funcional en lealtad de marca y en la máxima justificación de un precio superior.

Conclusiones estratégicas

La salud es el principal catalizador de la rentabilidad del AOVE. Para el productor, la hoja de ruta implica la inversión continua en un ciclo de calidad que comienza con la cosecha temprana y culmina con la certificación legal de sus propiedades funcionales.

El sector competitivo ya no es el que produce más volumen, sino el que utiliza la ciencia para validar su precio y establecer un estándar de calidad por encima de los 250 mg./kg. El seguimiento de los avances regulatorios, especialmente la posible aprobación de alegaciones de reducción de factor de riesgo de enfermedad, determinará el futuro acceso a los mercados más lucrativos y de mayor valor añadido.