El Svalbard Global Seed Vault tiene una finalidad humanitaria y forma parte del sistema internacional para la conservación de la diversidad genética de las plantas, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es la mayor instalación del mundo dedicada a la conservación de semillas agrícolas, ubicada en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard, cerca de Longyearbyen. Esta bóveda funciona como una especie de seguro genético global: ofrece almacenamiento seguro y a largo plazo de duplicados de semillas conservadas en bancos de germoplasma de todo el mundo, con el objetivo de salvaguardar la biodiversidad de los cultivos frente a amenazas como desastres naturales, conflictos, fallos en bancos genéticos o efectos del cambio climático. La instalación está diseñada para funcionar incluso si fallan sus sistemas eléctricos, apoyándose en el permafrost natural del Ártico, lo que mantiene las semillas a temperaturas muy bajas (alrededor de -18 °C), óptimas para su preservación a largo plazo. En la actualidad, cuenta con 1.378.238 muestras de semillas, 131 depositantes y 6.521 especies.
Las semillas que se depositarán en Svalbard proceden de la colección de olivos vivos del Banco Mundial de Germoplasma del Olivo (BMGO) -alrededor de 700 variedades distintas provenientes de los cinco continentes- que gestiona la Universidad de Córdoba (UCO), así como de olivos silvestres recolectados por la Universidad de Granada.
“Para este envío a Svalbard se han seleccionado las 50 variedades de olivo más importantes a nivel mundial, las más multiplicadas y producidas, que van a representar un pool genético del olivo cultivado -ha explicado Pablo Morello Parra, responsable del BMGO de la Universidad de Córdoba-. De ellas hemos recogido 1.500 semillas que han sido remitidas al Centro de Estudios Fitogenéticos del CSIC, en Madrid, para su desecación y envío. El proceso ha consistido en recoger estos frutos, extraer los endocarpos, que es donde se encuentran las semillas, limpiarlos y deshidratarlos y conservarlos en frío. De estas semillas, 500 se dejarán en el Centro de Estudios Fitogenéticos y otras 500 se enviarán a Svalbard para su conservación en la cámara acorazada”.

Según ha destacado Concepción Muñoz Díez, profesora titular del Departamento de Agronomía de la UCO y coordinadora del proyecto europeo GEN4OLIVE, “la del Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una especie de colección de último recurso. Si hubiese un desastre natural y fuese necesario recuperar la diversidad genética de estas semillas de un cultivo, en última instancia contaríamos con la colección de seguridad de Svalbard, donde hasta ahora no había ninguna representación del olivo cultivado ni del silvestre”.
En el Centro de Estudios Fitogenéticos del CSIC se están realizando pruebas de germinación para garantizar la viabilidad de las semillas si más tarde deben descongelarse, y es allí donde se prepara la caja que viajará a este archipiélago noruego situado en el Océano Ártico.
Fotos: Universidad de Córdoba
