Respecto a las oportunidades que ofrece este mercado, el informe destaca el creciente interés de los consumidores jóvenes y de clase media-alta por productos sanos, ecológicos y la Dieta Mediterránea, impulsando la demanda de AOVE; el liderazgo consolidado de España, ya que al ser el principal proveedor de aceite de oliva en Eslovaquia (52% de cuota), las marcas españolas ya gozan de una sólida base de confianza y presencia en el mercado; la perspectiva de precios estables, lo que reactivará el consumo de un comprador eslovaco muy sensible al coste; y nichos de mercado en expansión como los supermercados especializados y el comercio electrónico, favorable para aceites de oliva de mayor valor añadido y variedades Premium.
El estudio apunta que se prevé un aumento del 25% en las ventas de aceite de oliva en valor para el periodo 2026-2028, impulsado por una base de consumo creciente. Asimismo, el AOVE seguirá liderando con fuerza el mercado eslovaco, representando aproximadamente el 78% de las ventas gracias a la tendencia hacia hábitos saludables.
Sobre la percepción del productos español, el informe subraya que el consumidor eslovaco asocia directamente el aceite de oliva español con una alta calidad, pureza y autenticidad gastronómica; se percibe como un pilar fundamental de la salud, estrechamente ligado a un estilo de vida saludable y de prestigio; aunque Italia cuenta con una fuerte imagen de marca tradicional, España se consolida como el origen preferido en
volumen y confianza; y al no ser un artículo de consumo masivo, el origen español aporta un valor añadido que justifica su posicionamiento Premium.
Según señala, el mercado eslovaco es reducido debido a la falta de tradición cultural y a que se percibe como un producto Premium; el comprador habitual es joven (25-50 años), de clase media-alta y principalmente residente en Bratislava; y existe una fuerte competencia histórica con el uso de grasas animales y aceites más económicos como girasol o colza.
Las cadenas principales (Tesco, Lidl, Kaufland o Billa) concentran la gran mayoría de las ventas de aceite de oliva y muchas gestionan sus compras a través de sus centrales en la República Checa. A su vez, tiendas gourmet (como Yeme) y tiendas delicatessen de productos mediterráneos comercializan aceites de oliva vírgenes extra de alta gama y variedades de origen certificado. Además, el canal on line está muy extendido entre los usuarios eslovacos, pero la compra habitual de alimentación e ingredientes como el aceite de oliva a través de internet mantiene un porcentaje minoritario.