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Valorizando los residuos de la aceituna: soluciones inteligentes para un sector oleícola más ecológico y rentable

Valorizando los residuos de la aceituna: soluciones inteligentes para un sector oleícola más ecológico y rentable

Por Lisa Paglietti
Economista y líder del Programa de Aceite de Oliva en el Centro de Inversiones de la FAO

En el Mediterráneo, el aceite de oliva es más que un producto: es una forma de vida, un patrimonio cultural y un pilar fundamental de las economías rurales. Sin embargo, a medida que aumentan las presiones climáticas y cambian las dinámicas del mercado, el sector se enfrenta a un reto crucial: cómo mantener la rentabilidad y, al mismo tiempo, ser más sostenible.

Uno de los problemas más acuciantes reside en el propio procesamiento del aceite de oliva. Cada temporada de cosecha, las almazaras generan grandes cantidades de subproductos: orujo, aguas residuales de almazara y hojas. Si se gestionan de forma inadecuada, estos residuos pueden contaminar el suelo y el agua, emitir gases de efecto invernadero y afectar a los ecosistemas locales. Sin embargo, están lejos de ser meros residuos. Ricos en materia orgánica, compuestos bioactivos y potencial energético, estos materiales representan una mina de oro con un valor sin explotar.

En el marco de la iniciativa Sostenibilidad Agroalimentaria, Climática y Ambiental (ACES), la FAO y el EBRD colaboran con socios mediterráneos para transformar las responsabilidades ambientales en oportunidades económicas. A través de una serie de e-diálogos y colaboraciones sobre el terreno, la iniciativa ayuda a almazareros, cooperativas y emprendedores a explorar modelos de economía circular que reducen el impacto ambiental y aumentan la rentabilidad.

Un reciente e-diálogo sobre la Mejora de la Sostenibilidad del Procesamiento del Aceite de Oliva, que reunió a 72 participantes de Egipto, Italia, Jordania, Marruecos, España, Túnez y Turquía, se centró en la gestión sostenible y la valorización de los residuos de las almazaras. Desde el co-compostaje y la digestión anaeróbica hasta la filtración por membranas para la extracción de polifenoles, la sesión presentó una gama de soluciones inteligentes que ya se están probando en la región.

Tomemos como ejemplo Italia, donde algunas cooperativas están invirtiendo en sistemas de filtración avanzados para recuperar polifenoles de las aguas residuales, convirtiendo un contaminante costoso en un ingrediente de alto valor para nutracéuticos. En Túnez y España, las aguas residuales de almazara se utilizan para enriquecer suelos o generar biogás, demostrando cómo la innovación puede beneficiar tanto al planeta como a la rentabilidad.

Por supuesto, persisten desafíos: los altos costes de inversión, los obstáculos logísticos y las lagunas regulatorias continúan frenando la adopción de estas tecnologías. Sin embargo, el interés por el cambio está creciendo. Los participantes destacaron el creciente interés en los biofertilizantes, el biogás y los ingredientes verdes como impulsores de nuevos mercados y fuentes de ingresos.

El mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es sólo un imperativo moral, sino una estrategia empresarial. Al adoptar prácticas circulares, el sector del aceite de oliva puede reducir su huella ambiental, diversificar las fuentes de ingresos y fortalecer su resiliencia frente a las crisis climáticas y del mercado.

Como destacó el equipo de aceite de oliva de ACES durante el diálogo, la clave reside en la colaboración. Finanzas, investigación e industria deben trabajar de la mano para ampliar la escala de soluciones rentables y llevar la innovación a cada rincón del paisaje olivarero mediterráneo.

En este Día Mundial del Olivo celebremos no sólo el fruto del árbol, sino también el ingenio de quienes reinventan su futuro, donde cada gota de aceite y cada gramo de residuo contribuyen a un sector más verde, más inteligente y más rentable.

Las publicaciones en este artículo son mías y no representan necesariamente los puntos de vista, posiciones, estrategias u opiniones de la FAO.