www.mercacei.com
El gran bosque de olivos de Andalucía

El gran bosque de olivos de Andalucía

Carmen Crespo Díaz
Consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía

google+

linkedin

Imprimir

Enviar

La Conferencia General de la Unesco aprobaba el pasado año la declaración del 26 de noviembre como Día Mundial del Olivo. Ya con anterioridad, el Consejo Oleícola Internacional (COI) celebraba esa misma fecha, pero lo hacía como Día Internacional.

Ahora, sin embargo, este importante organismo tiene a bien reconocer en este cultivo, por primera vez, no solo su importancia desde el punto de vista económico, sino también desde la perspectiva de la naturaleza y el paisaje, desde lo cultural y lo social como símbolo que históricamente se ha relacionado con la paz, la sostenibilidad y la herencia en las relaciones entre los pueblos, especialmente del Mediterráneo. El olivo trasciende fronteras y, al mismo tiempo, une territorios contribuyendo al desarrollo de la Humanidad. A esta celebración y reconocimiento se une la Consejería de Agricultura.

Para Andalucía, el olivo constituye un elemento fundamental, especialmente en el ámbito rural, permitiendo hacer de un gran número de municipios uno de sus principales recursos y un elemento fundamental para la fijación de la población al territorio, evitando el éxodo que se produce en otras regiones y, en consecuencia, el despoblamiento.

Andalucía tiene un peculiar y variado paisaje en el que juega un papel fundamental su gran bosque de olivos, que ocupa más de 1,6 millones de hectáreas. Un total de 309 municipios en la Comunidad Autónoma se caracterizan por la alta intensidad de su olivar, a lo que hay que añadir otros 150 de media intensidad y los 286 que cuentan con alguna hectárea de olivar, lo que en total supone más del 93% de los municipios andaluces.
De estos olivos proviene el aceite y la aceituna de mesa de la mejor calidad, referente internacional de excelencia gracias a distintos elementos como el clima, el trabajo y el mimo de los productores, el proceso de transformación en almazaras e industrias oleícolas, la innovación o la apuesta por la sostenibilidad.

El aceite de oliva supone más del 20% de la producción vegetal de Andalucía y cuenta con más de 172.000 explotaciones que pueden generar, en una campaña media, del orden de 19 millones de jornales, lo que pone de manifiesto la importancia que tiene para el empleo.

Retos

Preservar el olivar como referente de Andalucía es tarea de todos. Los hombres y mujeres que viven en el entorno de ese 1,6 millones de hectáreas lo saben bien. Ellos han sido, son y serán los grandes protagonistas de todo esto. Por ello, es justo reconocerlo más allá de lo que dicen los mercados, donde el producto se vende bien, pero también se encuentran con muchos problemas que causan perjuicios de manera absolutamente injustificada para tanto esfuerzo y saber hacer.

Me refiero a los precios, en donde se precisan, cada vez más, herramientas consistentes para corregir y estabilizar. También a los aranceles, que han hecho que el sector afronte unas tasas tan injustas como desproporcionadas. Confiamos en que el Gobierno de España atienda nuestra petición y que solicite a la mayor brevedad una reunión bilateral con la nueva administración Biden en la que, por el peso que el sector tiene en nuestra Comunidad, debe estar presente Andalucía. Es el momento de la mayor proactividad para que los principales actores de este escenario aborden estas cuestiones y ofrezcan soluciones.

Por otro lado, el sector ha vivido y vive con incertidumbre todo lo relacionado con la nueva Política Agraria Común (PAC), pero también sabe que la Junta de Andalucía va a estar ahí, defendiendo sus intereses, que son los del olivar, y no permitiremos decisiones que puedan poner en riesgo el reconocimiento a su gran aportación. De la misma manera, también sabe que estamos con los agricultores activos y pluriactivos, a los que reconocemos su gran aportación al desarrollo rural.

Hay más problemas, somos conscientes. Por ello, dedicamos todo nuestro esfuerzo a dar soluciones reales y efectivas. En ocasiones contra viento y marea como en el caso actual, en el que la pandemia del COVID-19 afecta tanto a la salud, especialmente de nuestros mayores, como a nuestra economía. Desde la Junta de Andalucía, siempre de la mano del sector, hemos arbitrado las medidas oportunas para que la campaña pueda desarrollarse sin grandes sobresaltos. Por eso también mi agradecimiento a ese espíritu de colaboración que siempre hemos encontrado en él.

Calidad e investigación

Tiempos difíciles, pero también de indicadores positivos. Seguimos siendo la gran potencia del aceite de oliva y lo vamos a seguir siendo, ya que representamos el 82% de la producción nacional. Lo somos, en un país que en la pasada campaña exportó más de 1,1 millones de toneladas de aceite, un 9,5% más que en la anterior, según datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA).
Tenemos el referente de la calidad, con 12 Denominaciones de Origen Protegidas repartidas por toda la geografía, y la reciente IGP Aceite de Jaén, que va a ser trascendental para la provincia líder de este producto. Por supuesto, también tenemos todo un referente en materia de salud. No voy a descubrir aquí los grandes beneficios nutricionales del aceite de oliva, ya que son innumerables los estudios que lo avalan.

Y tenemos la investigación, que permite avances que sitúan a nuestro aceite en el terreno de la innovación y la sostenibilidad, cada vez con más hectáreas de olivar ecológico. A ello hay que añadir también las grandes posibilidades que ofrece en materia de Economía Circular, un ámbito donde el sector ha venido demostrando su inteligencia en el aprovechamiento de los residuos vegetales del olivar y donde confiamos en que se pueda seguir avanzando.

Conmemoramos este primer Día Mundial del Olivo, que conforma este paisaje que recorre toda Andalucía y la hace más bella. También desde la Junta de Andalucía aportamos en ese reconocimiento al gran bosque de olivos y así la Consejería de Cultura acaba de anunciar en el Consejo de Patrimonio Histórico la candidatura para Patrimonio Mundial del Paisaje Cultural del Olivar de Andalucía, que deberá concluir con su declaración por parte de la Unesco.