El cambio en el sistema de tres a dos fases ayudó a las almazaras a disminuir el volumen de residuos. Sin embargo, lo que era una ventaja para las almazaras se convirtió en un serio inconveniente para las extractoras de orujo, que pasaron de manejar el orujo de baja humedad a un alperujo con hasta un 80%. Esto se tradujo en mayores problemas y costes de secado e incluso en la aparición en el aceite de orujo de componentes no deseados.
La necesidad de buscar sistemas más sostenibles está moviendo a la industria a buscar nuevas soluciones, más allá de la generación de energía por combustión. Estas soluciones pasan por un mejor aprovechamiento del alperujo, partiendo de la recuperación de los compuestos bioactivos y pasando por el diseño de una cascada de procesos o biorrefinería para la obtención de nuevas fuentes de energía, alimentación animal y sustratos o fertilizantes agrícolas.
Así, se han puesto a punto pretratamientos térmicos, uno de ellos bajo patente junto con una de las principales orujeras. Estos tratamientos derivaron en varios proyectos que están sirviendo para promover un cambio de rumbo en el sector del orujo. Dicho cambio se basa en el uso de un sistema de termo-batido seguido de un sistema de tres fases en las orujeras que permita disminuir el grado de humedad y los costes del secado; permitiendo la obtención de un valioso efluente acuoso o nuevo alpechín enriquecido en materia orgánica y, por supuesto, un aceite de orujo de centrifugación de mejor calidad. La parte sólida es posteriormente desgrasada y el orujillo resultante puede ser utilizado como alimentación animal, formación de compost agrícola o para la obtención de biochar y gas por gasificación o pirólisis.
El nuevo alpechín es el que presenta una mayor novedad tecnológica, puesto que es rico en componentes bioactivos como los fenoles y los azúcares funcionales. Su extracción aporta un beneficio económico y social (alimentación saludable), facilitando además el uso de una digestión anaeróbica para la obtención de una fuente de energía limpia, como es el metano, y de un digerido que puede ser utilizado como fertilizante o como sustrato agrícola una vez acondicionado. Son muchos los proyectos para la obtención de metano o “gas verde” de este efluente, siendo una de las grandes apuestas por parte de la Administración y del sector.
Por tanto, las tecnologías actuales ofrecen al sector una oportunidad para iniciar una biorrefinería en la que se extraiga todo el provecho posible al alperujo. Y poco a poco se va convirtiendo en una realidad, puesto que ya se están obteniendo extractos ricos en fenoles y existe una apuesta seria para obtener metano; mientras que con la fracción sólida se están aplicando ya tecnologías de gasificación y pirólisis. Realmente, el sector está cambiando y para ello hace uso de las nuevas técnicas o de tecnologías que han funcionado con otro tipo de subproductos. Queda aún mucho camino por delante, pero el cambio es positivo y permite un gran margen de mejora en un futuro cercano.
