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Variedades, información y juventud: claves para el futuro de un producto ancestral

Variedades, información y juventud: claves para el futuro de un producto ancestral

Por José Manuel Bajo Prados
Secretario Ejecutivo de la Sectorial Nacional del AOV con Denominación de Origen

Las denominaciones de origen son lugares en el mundo en los que se producen alimentos que poseen unas características diferenciadas, debido fundamentalmente a su origen geográfico entendido en su más amplio sentido (formas de elaborar el producto, suelos, clima, variedades o razas, etc.). Por tanto, se muestran estratégicas desde el punto de vista de la comercialización, ayudando a enriquecer de forma objetiva la diferenciación de nuestros aceites de oliva y su percepción cualitativa frente al consumidor.

Sin embargo, desde las denominaciones de origen oleícolas españolas queremos destacar la importancia de estas zonas como reservorios genéticos del olivar frente al cambio climático. En unos momentos en los que en el sector oleícola se está planteando la mejora genética del olivo frente a los cambios en el clima que se están produciendo en las últimas décadas, es necesario mirar hacia aquellas zonas -la mayoría de ellas distinguidas con una denominación de origen- en las que se viene cultivando el olivo desde hace más de dos milenios, y cuyas variedades han sufrido una profunda adaptación a todos y cada uno de los cambios que se han producido en el clima durante ese tiempo.

Y es que en las denominaciones de origen oleícolas disponemos de variedades que ya están preparadas para lo que se avecina, debido sobre todo a que en ese tiempo las variedades autóctonas han padecido temporadas secas y otras de abundante pluviometría, sucediéndose épocas de bajas temperaturas y otras de extremo calor, y se han adaptado perfectamente, ya que de otro modo hoy no estarían cultivándose.

Por ello, desde las denominaciones oleícolas españolas consideramos fundamental que nuestras administraciones, entidades sectoriales y consejos reguladores se coordinen para poner en marcha un proyecto encaminado a recuperar las variedades autóctonas como solución a los cambios futuros.

Otro aspecto que querríamos destacar desde las denominaciones de origen es la enorme importancia de trabajar para influir -apoyados en los avances científicos ya existentes- en la elaboración de los distintos modelos de etiquetado nutricional frontal que hay en el mundo, que por lo general penalizan a todas las grasas y, en especial, a los aceites de oliva en todas sus categorías: virgen extra, virgen y oliva.

Tenemos la oportunidad y la obligación de hacer llegar al consumidor una información veraz y relevante para la mejora de su salud. En este sentido, sería muy interesante que la información sobre estudios nutricionales y saludables pudiese llegar a los consumidores a través del etiquetado (mediante un QR, por ejemplo), facilitando así su lectura y entendimiento a más del 80% de los consumidores de aceites de oliva en el mundo.

Para finalizar, desde las denominaciones de origen españolas consideramos estratégico trabajar en mensajes que “rejuvenezcan” la imagen del aceite de oliva, con el objetivo de que las nuevas generaciones -los jóvenes de hoy- sigan aproximándose al producto con una visión cualitativa y de valor.