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De cómo lograr ser más competitivos y obtener la máxima rentabilidad a partir de una adecuada valorización de los subproductos generados por el olivar y sus industrias

De cómo lograr ser más competitivos y obtener la máxima rentabilidad a partir de una adecuada valorización de los subproductos generados por el olivar y sus industrias

Por José Antonio La Cal
Doctor Ingeniero Industrial, profesor asociado de la UJA y CEO y socio fundador de BIOLIZA

Una de las preguntas que con mayor frecuencia se plantean tanto los responsables de explotaciones agrícolas de olivar como los gestores de almazaras y orujeras, principales industrias del sector oleícola, es: ¿cómo mejorar la competitividad a través de la valorización de los subproductos que genera el propio sector, tanto en el campo como en la industria?

En este artículo se presenta una breve reflexión sobre el potencial económico que podría alcanzarse si se valorizaran adecuadamente dichos subproductos, aplicando las tecnologías actualmente disponibles en el mercado y con mayor capacidad de generar valor añadido.

El sector del olivar genera, fundamentalmente, cuatro subproductos: restos de poda de olivar, considerando únicamente la fracción gruesa o leña, ya que la fracción fina (ramón) se suele triturar e incorporar al suelo como enmienda orgánica; hueso de aceituna de almazara, obtenido directamente de la corriente de alperujo en la propia industria; alperujo generado en la almazara; y orujillo, producido en la extractora de aceite de orujo.

A partir de estos subproductos se pueden aplicar diferentes tecnologías o soluciones de valorización, obteniendo los siguientes productos finales: astillado de los restos de poda, generando astillas normalizadas para su uso como biocombustible sólido; separación pulpa-hueso y secado en el caso del hueso de aceituna, obteniendo hueso normalizado, también destinado a un uso energético; digestión anaeróbica, para la producción de biogás y su posterior conversión en biometano mediante upgrading, apto para su inyección en la red de gas; y pirólisis, para la obtención de biochar, un material con aplicaciones tanto en la mejora del suelo como en el secuestro de CO2.

El análisis realizado permite estimar que la valorización integral de los subproductos del olivar podría generar un volumen de negocio de aproximadamente 343 millones de euros anuales en España. Este cálculo se ha realizado considerando sólo la fracción de leña en la producción de astillas y que, del total de alperujo disponible, el 50% se destina a la producción de biometano y el otro 50% a la obtención de orujillo para biochar; así como los correspondientes rendimientos de transformación desde las materias primas (subproductos de origen) hasta los productos finales.

Esto demuestra que la correcta gestión de los subproductos genera ingresos reales, aumentando la rentabilidad de explotaciones e industrias; contribuye directamente al ODS 12 de Producción y Consumo Responsables, promoviendo la eficiencia de recursos y la reducción de residuos; y se alinea tanto con el Pacto Verde de la Unión Europea, cuyo objetivo es la neutralidad climática para 2050, como con el Plan de Acción de Economía Circular de marzo de 2022, que impulsa la transición hacia un modelo productivo sostenible y circular.

Para ponerlo en perspectiva, los 343 millones de euros suponen el 70% del presupuesto del PERTE de Economía Circular (492 millones de euros). Esto evidencia que el sector oleícola, mediante la innovación en el aprovechamiento de subproductos, puede generar un impacto económico significativo y liderar la transición hacia la sostenibilidad y la competitividad en España y Europa.