Por ello, desde la Consellería do Medio Rural se está trabajando para favorecer el desarrollo de los olivos autóctonos y, a través de la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria, participa en dos iniciativas encaminada a avanzar en esta línea. En concreto, este año se va a iniciar la producción de planta de olivos certificadas de variedades autóctonas en la Estación Experimental Agrícola del bajo Miño, situada en Salceda de Caselas, con el objetivo de que los productores puedan disponer de ellas y también para continuar estudiándolas.
En total se emplearán cuatro de estas variedades autóctonas. En este sentido, todas las acciones que se están llevando a cabo, junto con otras necesarias, van encaminadas a la creación de una indicación geográfica protegida específica para el aceite gallego, según precisó la Xunta.
Por otra parte, María José Gómez incidió en la importancia del trabajo llevado a cabo por la Xunta y su compromiso en la puesta en valor de la marca Galicia Calidade, que representa los productos agroalimentarios que se elaboran en la Comunidad. En este sentido, animó a los consumidores la "apostar" a su vez por la calidad agroalimentaria gallega en los lineales de los supermercados, lo que contribuye fomentar un consumo de proximidad y sostenible.
Alma Meiga se puso en marcha hace siete años agrupando a propietarios de terrenos destinados al cultivo de olivo, con el objeto de elaborar su propio aceite. También brinda apoyo a otros productores de la comarca de O Ribeiro.
Sus elaboraciones se caracterizan por la calidad y la apuesta por las prácticas sostenibles. Anualmente obtienen entre 750 y 800 litros de aceite, a través de los cuales comercializan un monovarietal a base de arbequina y otro en el que mezclan las variedades autóctonas de brava y dócil.
