El jurado ha valorado de forma extraordinaria la singularidad de esta almazara contemporánea, concebida como un espacio de absoluta innovación técnica donde arquitectura, paisaje y tecnología se integran de manera armónica para redefinir el concepto tradicional de molino de aceite.
Ubicada en un entorno de gran belleza paisajística y perfectamente integrada en el territorio mediante una arquitectura elegante, sobria y de fuerte personalidad, la almazara destaca por un diseño del proceso productivo profundamente innovador, basado en la caída por gravedad y el control exhaustivo de cada fase de elaboración, así como en la búsqueda permanente de la máxima calidad.
El jurado ha querido destacar especialmente la incorporación de singulares innovaciones técnicas aplicadas al proceso de selección, extracción y almacenamiento, entre las que sobresale el deshuesado previo de la aceituna antes de la molturación, elaborando el zumo únicamente a partir de la pulpa del fruto. Este sistema, poco habitual por su complejidad técnica, permite obtener aceites de enorme frutado, estabilidad oxidativa y personalidad sensorial.
Asimismo, se ha valorado el diseño integral del flujo de elaboración, la extrema precisión en el control de temperaturas y tiempos, así como la monitorización de todas las variables del proceso mediante sofisticados sistemas de control, permitiendo una trazabilidad completa y una gestión técnica de enorme profundidad y precisión.
Por último, ha valorado muy especialmente la dimensión oleoturística y experiencial del proyecto, concebido no solo como una almazara de altísima tecnología, sino también como un espacio abierto a la cultura del aceite de oliva virgen extra y al paisaje de esta comarca oleícolamente histórica como es Les Garrigues.
La instalación dispone de cuidadas zonas visitables, espacios para cata, restauración y divulgación sensorial, miradores perfectamente integrados en el entorno natural y áreas destinadas a la celebración de encuentros y eventos exclusivos vinculados al aceite de oliva virgen extra premium.
El jurado ha descrito el arbequino Elixir como un “aceite único de frutado intenso a aceituna verde, donde sobresalen con gran nitidez las notas vegetales y frutales frescas y tempranas. En nariz destacan especialmente los recuerdos a manzana verde, plátano y alloza, perfectamente ensamblados sobre una base vegetal elegante y compleja. En boca presenta una entrada extraordinariamente dulce y fluida, mostrando inmediatamente después una enorme potencia aromática retronasal acompañada de un picor y amargor de intensidad media, perfectamente equilibrados entre sí. Culmina con un retrogusto largo y persistente que confirma la gran estabilidad, complejidad y personalidad de este singular aceite arbequino”.

Accésit especial
Por otro lado, AEMO ha informado de que el accésit especial ha sido para la SCA Olivarera La Purísima, cuyo aceite se comercializa bajo la marca El Empiedro, en Priego de Córdoba, de la DOP Priego de Córdoba.
En este caso, el jurado ha valorado especialmente la capacidad de esta histórica cooperativa de la Subbética cordobesa para mantener un modelo tradicional de almazara orientado a la obtención de aceites de oliva virgen extra de altísima calidad, intensidad y complejidad sensorial.
Se ha destacado la reciente modernización y renovación de su patio de recepción, que permite una clasificación mucho más precisa y rigurosa de la aceituna entrante, así como la progresiva adaptación del conjunto de instalaciones hacia un circuito integral basado en acero inoxidable y sistemas alimentarios gobernados bajo la máxima higiene, preservando intacta la personalidad histórica de la almazara.

Asimismo, ha querido resaltar el exhaustivo manejo y segmentación de frutos realizado durante toda la campaña, aspecto fundamental para la obtención de aceites profundamente representativos del paisaje olivarero de la provincia de Córdoba y, especialmente, de la Denominación de Origen Protegida Priego de Córdoba. Por encima incluso de las propias instalaciones, ha valorado el enorme conocimiento técnico y experiencia acumulada del equipo humano y de su maestro de molino, cuya sensibilidad y dominio de la cata permiten alcanzar cada campaña aceites de extraordinaria personalidad y reconocimiento internacional.
El jurado ha descrito El Empiedro, elaborado con la variedad picudo, como un “AOVE de enorme personalidad varietal y gran elegancia sensorial, con un frutado de aceituna verde de intensidad media-alta donde destacan con claridad los matices propios de esta singular variedad cordobesa. En nariz sobresalen los recuerdos a frutas frescas y hierba recién cortada, conformando un perfil aromático complejo y armónico. En boca presenta una entrada muy dulce y armónica, evolucionando hacia un equilibrio extraordinario entre el picante y el amargo, ambos de intensidad media, y culminando con una potente fase retronasal envuelta en una gran complejidad sensorial”.
Mejor maestro de molino
Finalmente, AEMO ha otorgado un reconocimiento especial al Mejor Maestro de Molino a Francisco Tomás Poyatos Díaz, maestro de Oleícola Jaén, cuyo aceite se comercializa bajo la marca Oleícola Jaén, de Baeza, de la IGP Aceite de Jaén.
El jurado ha querido reconocer el extraordinario perfil técnico de este experimentado maestro de molino, que representa una generación de profesionales altamente especializados en el control avanzado y digitalizado del proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra.
Francisco Tomás destaca por su profundo conocimiento de las últimas tecnologías aplicadas a la extracción del aceite, así como por su capacidad para interpretar y gestionar de manera precisa una enorme cantidad de parámetros técnicos y variables del proceso en tiempo real.
Su trabajo se desarrolla sobre unas instalaciones modernas, altamente automatizadas y monitorizadas digitalmente, donde el control virtual del proceso adquiere una importancia decisiva para la obtención de aceites de máxima calidad.
El jurado ha valorado especialmente su capacidad para combinar conocimiento agronómico, sensibilidad sensorial y dominio tecnológico, permitiendo una gestión extremadamente precisa de aspectos como temperaturas, tiempos, rendimientos, clasificación de partidas, filtrados y conservación final del aceite.
Según AEMO, todo ello convierte a Francisco Tomás Poyatos "en un ejemplo del nuevo perfil de maestro de molino del siglo XXI: un profesional de altísima preparación técnica capaz de integrar tradición oleícola, digitalización y excelencia sensorial en un mismo modelo de producción".