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Las mujeres del virgen extra: Unidas por su pasión por el AOVE

Las mujeres del virgen extra: Unidas por su pasión por el AOVE

jueves 08 de marzo de 2018, 10:50h

Las mujeres juegan un papel fundamental en el desarrollo del medio rural, en el que constituyen casi la mitad de la población. No solo representan el 48% de los habitantes, sino que desempeñan funciones de vital importancia en la sociedad rural. Los cambios estructurales del modo de vida agrícola acontecidos desde finales del siglo XX han condicionado la permanencia de las mujeres en el ámbito rural, desplazando en muchos casos su actividad desde la agricultura hacia otros sectores, principalmente hacia el sector servicios y, en otras ocasiones, promoviendo el éxodo de las mujeres hacia zonas urbanas, donde sus posibilidades laborales son más amplias.

La presencia y actividad de las mujeres en el medio rural ha demostrado ser clave para evitar el despoblamiento y para la consecución de un desarrollo pleno y sostenible en dicho medio, lo que constituye una garantía de viabilidad, identidad, progreso y cohesión para toda la sociedad, según el primer Plan para la Promoción de las Mujeres en el Medio Rural, aprobado por el Gobierno en octubre de 2015, que destaca que las mujeres rurales son esenciales para asentar la población, evitar la masculinización y envejecimiento del medio rural, e impulsar la diversificación económica. Poner en valor y reconocer la posición de las mujeres en el medio rural, y garantizarles igualdad de oportunidades, es hoy imprescindible desde cualquier punto de vista.
En el caso concreto del olivar, la mujer ha jugado un importante papel desde sus orígenes y desde hace muchos años desempeña las funciones de agricultora, operaria de patio de recepción, directora de producción, calidad, laboratorio, etc., asumiendo un mayor protagonismo en la industria oleícola.


No obstante, la percepción general es que aún existe un porcentaje bajo de representatividad de la mujer en puestos relevantes y de responsabilidad en las empresas, cooperativas o almazaras, un hecho que es similar al de otros sectores, “cuando además son las mujeres las que dirigen los núcleos de alimentación familiar y en teoría con las que conectaríamos mejor”, relata la directora comercial de Almazaras de la Subbética, Lucía Matas. Por su parte, Anunciación Carpio, licenciada en Biología, especialista en aceites y grasas por el Instituto de la Grasa (CSIC) y catadora, va más allá y considera “necesario e imprescindible” que la mujer entre de lleno en este sector, principalmente en almazaras y cooperativas. En su opinión, la calidad, el cuidado del fruto, el cariño en su elaboración, la limpieza, la organización y la planificación del proceso… son cualidades muy ligadas a la mujer. “En parte, el sector está mejorando gracias a los puestos importantes que ocupan algunas mujeres, aunque en muchos casos no sean tan visibles”, añade. Para Mª Dolores Humanes, directora de Cotecnisur, la incorporación de la mujer al mundo de la olivicultura es un hecho, y asegura que en la mayoría de las nuevas almazaras que ha puesto en marcha el número de mujeres que se incorporan es mayor que el de hombres, una situación de lo más habitual en Portugal, donde hay mujeres trabajando en el campo, en la poda, como maestras de almazara y, sobre todo, como responsables de calidad.


Si en el sector privado -y sobre todo en el cooperativista- existe muy baja representatividad de la mujer en puestos relevantes y de responsabilidad, “en el Ifapa sucede todo lo contrario, somos funcionarios de carrera y cada día son más las mujeres que nos encontramos en esta institución y ocupando también puestos de responsabilidad”, remarca Brígida Jímenez, doctora en Farmacia, especialista en aceites y directora del Ifapa de Cabra (Córdoba). Lo mismo ocurre en el ámbito de la investigación, en el que existe un número muy alto de mujeres que tienen un gran reconocimiento profesional, nos cuenta Ana Gracia Pérez, investigadora del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de Productos Vegetales del Instituto de la Grasa (IG-CSIC). En el diseño, la visión de Isabel Cabello, directora de la agencia de branding y packaging Cabello x Mure, es que sucede lo mismo que en otros sectores, ya que “en cualquier encuentro o actividad siempre se aprecia bastante más representación masculina que femenina, pero por suerte también se va notando poco a poco el cambio y cada vez existen más mujeres que tienen más visibilidad en el campo de la creatividad”.


¿Estamos reconocidas?
Y, ¿están lo suficientemente valoradas en el sector del olivar y el aceite de oliva? La gerente de Finca Duernas y presidenta de la asociación QvExtra! Internacional, Soledad Serrano, cree que aún no y que existen prejuicios incluso desde las propias mujeres. Brígida Jiménez responde contundente: “la mujer tiene que demostrar su capacidad y al hombre se le da por hecho”; mientras que Anunciación Carpio apunta que se valora su profesionalidad, no la condición de género, pero que “como en cualquier otro sector ocupado tradicionalmente por hombres, la mujer tiene que trabajar mucho más para que se le reconozca lo mismo”.


Independientemente de que sean hombres y mujeres, los buenos profesionales, en general, están bien valorados, recalca Mª Dolores Humanes y añade “a mí no me gusta el victimismo ni aludir a la discriminación por causa de género. No se si en algunos de los trabajos que finalmente no he realizado porque la opción elegida ha sido otra empresa, ha pesado el ser mujer en mi contra. Desde luego yo no soy consciente de ello y pienso que si alguien toma su decisión basándose en este hecho es una forma tan arbitraria de elegir como decidir no trabajar con determinada persona porque su equipo de fútbol favorito sea el Madrid o el Barcelona”. Consoli Molero, gerente de la Sociedad Cooperativa Olivarera de Valdepeñas (Ciudad Real), afirma que hace años la mujer no estaba valorada, pero hoy en día sí, o al menos en su caso. “El papel de la mujer moderna es muy importante, pero quizás aún no se valora como es debido. Aunque en los últimos tiempos se han conseguido grandes logros, tenemos que aprender a educar a la sociedad, a cambiar tradiciones. El género femenino debe saber que en este mundo nada se consigue sin esfuerzo y debe arriesgar más para conseguir una valoración más justa. Muchas veces nos hemos puesto freno por miedo al rechazo. Se trata de que seamos personas competentes con ganas de trabajar, da igual el género, lo importante es que se valoren las competencias, aptitudes y actitudes que se tienen hacia el trabajo a realizar. Todos los cambios que quedan se conseguirán si creemos en nosotras mismas”, subraya.


En este sentido, la directora comercial de Almazaras de la Subbética recalca que “nos ha tocado vivir la etapa de la transición de la incorporación de la mujer al mundo laboral y no es menos dura que en otros sectores”. “Yo casi nunca me he sentido menos valorada con mis inmediatos superiores, aunque en la globalidad de las empresas no siempre hayan sabido interpretar nuestros esfuerzos y nuestras aportaciones. Seguramente dentro de unos años seguiremos evolucionando y tendremos el valor y la posición que nos corresponde”, puntualiza.
Y es que, según Carmen Sánchez, catadora y divulgadora de la cultura organoléptica del virgen extra por toda la geografía alemana desde Colonia, este apasionante mundo, marcado entre el olivo y el disfrute del aceite de oliva, está lleno de aportaciones de mujeres que con su labor -ya sea en el campo, en el laboratorio, en la almazara, en labores de marketing, de carácter docente, relacionadas con la cata, etc.- están contribuyendo al evidente incremento del dinamismo en el sector oleícola.


Cambiar de costumbres
Además, son muchas las cualidades que aportan a las diferentes actividades o funciones que desempeñan y que todas ellas detallan: calidad, cariño, emoción, sensibilidad, organización, paciencia, flexibilidad, sensatez, participación, transformación y comunicación para poner en valor el aceite de oliva virgen extra. Aunque, tal y como remarca Ana Gracia Pérez, “no se puede generalizar y hablar de las mujeres como un colectivo con virtudes o defectos homogéneos porque todos, hombres y mujeres, tenemos características que nos hacen singulares y valiosos para determinados sectores de trabajo”. De la misma manera se manifiesta Mª Dolores Humanes, a quien no le gusta distinguir lo que aportan las mujeres visto como un grupo diferente porque “los buenos profesionales aportan su buen hacer, independientemente de su sexo”.


En el caso del marketing, según diversos estudios, la decisión de compra está influenciada en un 80% por la mujer, que es más perfeccionista y se fija más en los detalles, por lo que, “a la hora de valorar un packaging, afina en la percepción del color y acabados”, subraya Isabel Cabello. Eso sí, “todo esto puede ayudar bastante dentro de un equipo, al que aportan puntos interesantes tanto hombres como mujeres”, puntualiza.


Algunas actividades como la investigación, la cata o la cosmética con aceite de oliva están lideradas por mujeres. Ante si es necesario cambiar la imagen de la mujer en el sector, Ana María Romero, presidenta de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) y alcaldesa de Montoro (Córdoba), cree que la mujer promete jugar un papel totalmente renovador en el sector oleícola de nuestro país, no solo en la puesta en marcha de nuevas ideas en las empresas y cooperativas, así como en proyectos, sino en la forma de trabajar y, por tanto, de liderar grandes iniciativas. A su juicio, “debemos seguir avanzando en la lucha por estar presentes en un sector tan importante para la economía de nuestros pueblos, sin olvidar la reflexión sobre la necesidad de modificar los estereotipos que, no sólo en este sector, encasillan a la mujer”. Según Romero, existen ejemplos de mujeres que han conseguido romper cualquier impedimento y estereotipo, y “que deben servir de ejemplo y de guía para que otras mujeres sigan su camino y se conviertan en gerentes, investigadoras, catedráticas o presidentas”.


La mejor forma de eliminar estos posibles encasillamientos es, según Carmen Sánchez, “escuchar la vocación que a cada uno de nosotros nos mueve y lanzarnos a aquello que nos motiva, sin reparar por un momento en quién ha venido realizando estas actividades tradicionalmente”.
Los tiempos están cambiando y en breve la mujer estará en el puesto y lugar que le corresponde, apunta Brígida Jiménez, quien considera que el conocimiento nos conduce al éxito y “la velocidad a la que caminamos es tan rápida que no iríamos a un buen puerto sin este gran valor del ser humano, sea hombre o mujer”.


La apuesta de Consoli Molero es que las nuevas generaciones cambien las “costumbres”. En su opinión, la tradición otorga privilegios al hombre y la sociedad está encasillada en roles, por lo que “tenemos que fomentar medidas concretas no solo en el sector oleícola, sino en todos los sectores, con iniciativas de concienciación social que ayuden a potenciar la igualdad a partir de la coeducación. Así, en un futuro, cualquier puesto de trabajo será realizado indistintamente por un hombre o una mujer”.


Lo que ocurre en este sector es muy parecido a lo que sucede en el resto de los sectores, comenta Soledad Serrano, quien afirma que en general no existe una igualdad de oportunidades, pero “esto va evolucionando progresivamente y en la medida en que nosotras vamos demostrando que esos prejuicios son completamente infundados”.
Para Ana Gracia Pérez, los estereotipos nunca son correctos, ya que hay mujeres que lideran actividades muy diferentes dentro del sector del AOVE y no existen ámbitos adecuados o inadecuados para la mujer. Además, en el caso concreto de la investigación, no cree que las mujeres estén encasilladas en parcelas específicas, ya que todos los investigadores son continuamente evaluados en función de sus logros y producción científica, por lo que es un sistema en el que queda poco espacio para la discriminación en función del sexo.


Además, la incorporación de la mujer al mundo de la olivicultura es hoy una realidad en todas sus facetas. Según Mª Dolores Humanes, prácticamente el único grupo laboral en el que aún no ha visto que se haya incorporado la mujer es el del transporte de aceitunas a las industrias, es decir, como conductoras de camiones. En todos los demás ámbitos del mundo oleícola su presencia es constatable, con una representación creciente, si bien es verdad que dicha presencia es más numerosa en las almazaras de nueva constitución, un hecho que refrenda Paula Silva, responsable industrial de la empresa lusa Olivomundo, quien explica que en Portugal cada vez hay más fábricas de mayor tamaño y nuevas fincas de gran extensión gestionadas por mujeres.


Emprendedoras
En los últimos años el papel de las mujeres emprendedoras está alcanzando un mayor protagonismo en la economía rural. En este entorno, según detalla el primer Plan para la Promoción de las Mujeres en el Medio Rural, el 54% de las personas que deciden emprender un negocio son mujeres, frente a un 46% de hombres, mientras que si hablamos del mundo urbano el porcentaje de mujeres empresarias desciende hasta el 30%, frente al 70% de hombres.


A su vez, casi 8 de cada 10 (el 79%) empresarias rurales son autónomas, y apuestan por poner en marcha iniciativas empresariales que ofertan productos o servicios de los que carece su entorno. Una visión que todas ellas comparten, realzando la existencia de iniciativas más novedosas y originales, en las que siempre hay detrás una mujer porque “el enfoque actual les permite que así sea y hay disponibilidad de información y de la propia mujer para aprender cada día más”, detalla Paula Silva.


En concreto, la presidenta de AEMO considera que la cifra de mujeres emprendedoras cada día es más elevada, apostando por crear sus propias startups y también por invertir en proyectos de otros empresarios, aunque reconoce que en el sector oleícola las empresarias siguen siendo minoría.


En la misma línea se manifiesta la gerente de la Sociedad Cooperativa Olivarera de Valdepeñas, quien opina que se debe establecer un entorno favorable para que las mujeres se lancen a formar parte activa del mundo oleícola. Según Molero, el género femenino promete jugar un papel totalmente renovado en este sector, que es emprendedor, con la puesta en marcha de nuevas ideas y proyectos de almazaras. “Debemos ir más allá de la incorporación de cuotas de igualdad en el sector oleícola para desarrollar innovación.

Hay que potenciar mecanismos de trabajo novedosos y de gestión de equipos. La participación de las mujeres en los grupos de trabajo produce un crecimiento económico más rápido para este sector”, apunta.


En opinión de Anunciación Carpio, en estos años de crisis, abordar un proyecto nuevo resulta fundamental para cubrir un espacio laboral y en el sector oleícola había mucho espacio sin desarrollar. “Ahora existen iniciativas privadas de mujeres que están dando un paso más, explorando ese incremento de valor a su producto y tratando de lanzarlo al mercado. Están buscando su calidad de vida y luchando por el porvenir de sus hijos. Me fascina”, resalta.


Tampoco es extraño encontrar a mujeres en puestos de gran responsabilidad, a diferencia de hace unos años. “En el sector oleícola las mujeres están cobrando un protagonismo muy especial, ya que en la actualidad están altamente cualificadas y cuentan con mucha personalidad, iniciando proyectos de gran notoriedad por su originalidad y calidad”, asegura Isabel Cabello, quien señala que también existe una tendencia en branding (“y creemos que le da un valor muy positivo”) de resaltar el valor femenino cuando se trata de proyectos con un alto componente emocional. “Ese contexto nos recuerda a nuestra madre, abuela... y es más fácil conectar con el consumidor y generar empatía”, resalta.


Una proyección imparable
Con vistas al futuro, la apreciación general es bastante positiva y, como en otros muchos sectores, en breve se llegará a la paridad bien entendida, afirma la directora comercial de Almazaras de la Subbética, quien asegura que no tendremos prejuicios del pasado y la transición del trabajo de la mujer fuera del núcleo del hogar será completa. Y habrá una distribución armónica dependiendo de los valores y de las habilidades de cada persona, independientemente de su sexo.


Sin duda alguna, su trabajo seguirá siendo un componente fundamental en la evolución del sector oleícola, admite Carmen Sánchez; mientras que Anunciación Carpio subraya que “hemos abierto un camino difícil, pero las mujeres somos constantes y capaces de superar mil zancadillas, como lo hemos hecho la mayoría de las que estamos aquí, ahora”.


Otra esperanzadora mirada al futuro es la de Mª Dolores Humanes, que apuesta por que la mujer colonice todos los puestos de trabajo, incluso superando la presencia de los hombres en algunas facetas como la gerencia, la gestión de la calidad y la innovación tecnológica en el sector.
No en vano, la mujer ha estado presente en el mundo de la olivicultura desde el origen mismo del cultivo del olivo. “Como me gusta citar en mis conferencias, el olivo es un cultivo feminista, ya que es protagonista del primer ejemplo de la historia en el cual una mujer, Atenea, le gana la partida a un hombre, Poseidón, al presentar como obsequio para competir por ser la deidad protectora de Atenas el olivo, frente al caballo”, relata Humanes.


A juicio de Ana Gracia Pérez la incorporación de las mujeres en puestos de responsabilidad será imparable en los próximos años, ya que las mujeres del sector han diversificado notablemente su formación, manteniendo los mismos niveles de excelencia pero sin circunscribirse a parcelas específicas dentro de él. Además, cree que en la actualidad parece más “legitima” la ambición profesional de las mujeres, que han conseguido que los modelos sean más flexibles, haciéndolas más valientes a la hora de asumir puestos de gestión de responsabilidad.
“El avance logrado por las mujeres en este sector ha sido muy relevante en los últimos años. No obstante, los resultados obtenidos distan de ser los deseados y queda todavía mucho camino por recorrer. Las oportunidades van en aumento, la discriminación se ha reducido y el rol de la mujer ha salido fortalecido, esperando que esta sea la tendencia”, sentencia Consoli Molero. Su deseo: que la imagen de la mujer avance con el sector oleícola.


“En España todavía quedan muchas empresas puramente en el sector primario, que poco a poco irán evolucionando a ofrecer un producto terminado y por eso creo que existe aun más espacio para la mujer”, indica la gerente de Finca Duernas, que considera que la labor de convertir nuestro olivar en centros de producción donde se envasen sus propios aceites, poner las marcas en el mercado, comunicar una imagen de empresa, junto a lo que realmente es el virgen extra, es un terreno por abonar donde prevé que la mujer puede jugar un papel determinante.


Isabel Cabello cree, por su parte, que el papel de la mujer en el sector irá evolucionando con rapidez y mejorando cada día, aunque aboga por seguir trabajando porque, en la actualidad, en todos los ámbitos de la vida, “la mujer siempre tiene que demostrar su valía, mientras que para el hombre sigue siendo mucho más fácil”. “Es muy normal ver como la mujer trabaja, lleva gran parte de las tareas de la casa y de la familia además de mantenerse maravillosas cada día. Creo que estas circunstancias más duras, nos están haciendo más fuertes. El ejemplo que estamos viendo de mujeres empresarias de gran preparación y talento en el sector, está ayudando a que esto ocurra y que otras mujeres se vean reflejadas y se animen a evolucionar y aportar en el sector su granito de arena”.


La voluntad creciente de la mujer de entrar y mantenerse en el mercado laboral va acompañada de transformaciones importantes en la naturaleza de los empleos, en el nivel de formación y en la forma de vida familiar, afirma Ana María Romero. “Debemos ver la evolución, aunque lenta, que nos muestra una presencia femenina cada vez más relevante. Desde el punto de vista cualitativo, el salto que se está produciendo es importante y constituye el motor del cambio”, concluye.

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