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La consultoría agronómica: las claves del éxito

La consultoría agronómica: las claves del éxito

Por Miguel Abad
Elaiólogo y consultor agroalimentario experto en olivicultura y elaiotecnia

La consultoría agronómica, al igual que el resto de las consultorías relacionadas con la producción, elaboración y comercialización de aceites, debe caracterizarse por una perfecta comunicación y complicidad con el fin del proyecto planteado por la propiedad intelectual del mismo. Es la propiedad la que debe definir con la mayor precisión posible cuáles son sus objetivos productivos, centrados en la calidad, la cantidad, la satisfacción de los clientes, los perfiles de aceites a comercializar, etc. Todos estos datos son esenciales para planificar la temporada de gestión agronómica, desde la poda, el riego, la nutrición, el manejo del suelo… pues todos poseen una gran influencia en la consecución de los objetivos marcados.

Uno de los factores más determinantes -y que tiene una gran influencia en la industrialización de las aceitunas y la posterior extracción de sus aceites- es la humedad del fruto, pues puede limitar la calidad y la cantidad a extraer en la almazara. A veces nos centramos únicamente en el dato de los kilos de aceituna por hectárea y lo que realmente importa son los kg. de aceite por ha. y la calidad del zumo obtenido. Para ello, debemos controlar y manejar todas esas labores agronómicas de manera eficiente y económicamente rentable, además de saber cómo influyen en la extracción del aceite y en sus características químicas y organolépticas. De esta manera, y solo desde la absoluta consciencia de lo que supone cada proyecto, se podrán tomar decisiones dirigidas a lograr el éxito del mismo.

Hablando de agronomía nos encontramos con una multitud de factores variables -e imprevisibles- en el tiempo: clima, lluvia, viento, plagas, enfermedades… De ahí que una de las principales características del asesor agronómico sea la adaptabilidad de sus decisiones a estos factores cambiantes que pueden alterar de manera significativa el resultado del producto final, en este caso la aceituna, sus características y las de los aceites a obtener.

Desde mi experiencia, la figura del asesor o consultor agronómico no debe limitarse solo al adecuado manejo agronómico del olivar, sino que también debe tener un mínimo de conocimientos sobre elaiotecnia, características químicas y organolépticas de los aceites y, si el objetivo del proyecto es la extracción de aceites, además de mantener una constante comunicación con el propietario intelectual del proyecto, también debe hacerlo con el almazarero. Y es que todo lo que haga en el campo se va a reflejar en los aceites obtenidos, en sus características químicas y organolépticas y en el rendimiento graso a obtener, condicionando de esta manera la viabilidad económica del proyecto y la continuidad del mismo a lo largo del tiempo.