www.mercacei.com
La Interprofesional del Aceite de Oliva Español muestra su oposición a la calificación que el Nutri-Score otorga a los aceites de oliva

La Interprofesional del Aceite de Oliva Español muestra su oposición a la calificación que el Nutri-Score otorga a los aceites de oliva

jueves 17 de diciembre de 2020, 12:39h

google+

linkedin

Imprimir

Enviar

La Interprofesional del Aceite de Oliva Español ha mostrado su frontal oposición a la calificación que el sistema Nutri-Score concede a los aceites de oliva, ya que "induce a error al consumidor". Según ha explicado, este sistema otorga a los aceites de oliva la calificación "C", donde "A" corresponde a los alimentos con mejor calidad nutricional y "E" a los que suspenden en este baremo. Por tanto, "se situarían justo en el medio", compartiendo categoría con otros dos aceites vegetales, el de colza y el de nuez.

El presidente de la organización, Pedro Barato, se ha preguntado "qué va a pensar el consumidor de un alimento, los aceites de oliva, que obtiene peor calificación que otros alimentos a los que se denominan comida basura", por lo que, en su opinión, "podemos llegar a generar una enorme confusión". Por ello, ha abogado por una regulación europea de los sistemas de información al consumidor, es decir, un único modelo, basado en principios científicos sólidos. "Lo que no es de recibo es que convivan cuatro, cinco o seis sistemas distintos en Europa”, ha añadido.

De hecho, Barato ha explicado que la Unión Europea trabaja en un proyecto sobre etiquetado nutricional en la parte delantera del envase (FOPNL) que trataría de armonizar la información que recibe el consumidor. "Porque siempre es positivo que el consumidor tenga herramientas que le ayuden a comer mejor. Pero para ello debemos presentar escenarios realistas sobre qué come un español y cómo lo hace. Y un español consume de media menos de tres cucharas de aceites de oliva al día. ¿Creen que, con esas cantidades, estamos generando un problema de obesidad en nuestra sociedad? O, por el contrario, ¿son un factor positivo de prevención de enfermedades como la diabetes o los accidentes cardiovasculares? Tenemos que dejar de hablar ya del dichoso algoritmo, que trata de hacer equilibrios imposibles entre los requerimientos de todas las partes y dejar hablar a la ciencia”, ha considerado.

Por su parte, la coordinadora del Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, Paula Crespo, cree que “el sistema Nutri-Score, que en los estudios científicos ha demostrado ser una herramienta muy útil para el consumidor, no debería dar lugar a dudas con un alimento como el aceite de oliva, del que un adulto español puede consumir al día apenas tres cucharadas soperas".

Para Crespo, un sistema que trata de informar sobre los alimentos más o menos buenos, dentro de cada categoría, debería contar con la misma escala a la hora de medir, asignando la categoría “A” a los mejores aceites con los que puede alimentarse el ser humano.

"No olvidemos que para una correcta alimentación se recomienda que la ingesta del 30% de la energía proceda de grasas de buena calidad, como la que encontramos en el aceite de oliva y otros alimentos, que ayudan a la absorción de vitaminas liposolubles y son precursores de hormonas claves de nuestro metabolismo. Si algo hemos aprendido en estas últimas décadas, es que los aceites de oliva no son precisamente los causantes de la epidemia de obesidad que padecemos en el mundo desarrollado. Es más, estamos viendo como en España y otros países mediterráneos, el abandono del patrón de alimentario de la dieta mediterránea podría ser el germen de los problemas de salud en una parte importante de la sociedad”, ha resaltado.

Asimismo, Fernando López Segura, investigador del IMIBIC (Instituto Maimónides de Investigación Biomédica) e internista en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, ha asegurado: “Primero, la práctica médica sajona acusó a los aceites de oliva de aumentar las tasas de colesterol en sangre. Y luego, en los años 80 del pasado siglo, se pasó a demonizar cualquier grasa en la dieta. Y ya hemos visto lo que ha pasado en estos últimos 40 años. La diabetes, junto a las enfermedades cardiovasculares, han multiplicado su incidencia en las sociedades que, supuestamente, mejor comían del planeta. No es de extrañar que ahora todos (especialmente los médicos norteamericanos) tomen como modelo la dieta mediterránea. Ahora, más que nunca, sabemos que no todas las grasas son iguales. Otorgar una “C” a los aceites de oliva es menospreciar su aportación a una dieta sana y equilibrada”.