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A la conquista del mercado alemán de aceite de oliva

A la conquista del mercado alemán de aceite de oliva

jueves 25 de febrero de 2021, 11:30h

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En este artículo, la catadora española y experta en AOVE Carmen Sánchez, afincada en Colonia y miembro del jurado de EVOOLEUM Awards, ofrece sus impresiones sobre cómo conquistar el mercado alemán, de gran potencial y cuyo historial de cifras de consumo y tendencias refleja un incremento lento pero continuo.

Nuestra estrella, el aceite de oliva, es una grasa versátil y saludable que, en sus expresiones de máxima calidad química y organoléptica, se convierte en un zumo tan fragante, delicado y enriquecedor como pueda serlo un bouquet de especias complejo en nariz y sedoso para el paladar.

Desde hace más de dos décadas resido en Alemania y es aquí donde también desarrollo con verdadero entusiasmo la mayor parte de mi actividad profesional.

Trabajar con el objetivo de crear vínculos emocionales que unan al consumidor con un producto es la llave del éxito en cualquier empresa

Estoy convencida de que el mercado alemán puede darnos muchas alegrías al sector del aceite de oliva. Su historial de cifras de consumo y la tendencia del mismo nos hablan de un aumento lento, pero continuo. El potencial es enorme y de nosotros depende extraer una demanda formada por clientes conscientes y convencidos de las virtudes que diferencian y hacen singular a nuestro aceite de oliva. Se trata, pues, de conquistar el mercado. Empleo este infinitivo en su acepción más apasionada y brillante porque estoy convencida de que trabajar con el objetivo de crear vínculos emocionales que unan al consumidor con un producto es la llave del éxito en cualquier empresa. Y a ello agrego un par de matices que son, bajo mi punto de vista, necesarios a la hora de realizar esa conquista: que sea elegante, respetuosa y, cómo no, realizada de forma inteligente.

Cada país es diferente, cada mercado tiene su “personalidad”, sus “gustos” y si me permitís este provocador guiño, sus puntos más sensibles e incluso “erógenos” y es a ellos hacia donde debemos apuntar con nuestros aceites de calidad.

No valen las medias tintas, si lo que deseamos es que el aceite de oliva agarre y eche raíces profundas en un mercado carente de tradición y de cultura en su disfrute. Y la buena noticia es que incluso dicha carencia es un punto a nuestro favor si somos conscientes de que en nuestra mano está el saber sorprender, enamorar y conseguir fidelidad por parte del consumidor.

Yo puedo hablaros desde mi experiencia en Alemania, de mis impresiones, de cómo intento conquistar cada nariz que se acerca a un vaso de cata y, sobre todo, de aquellos elementos que han favorecido esta labor.

He aprendido que el mercado germano valora no sólo el mensaje que aporta información sino también la cualificación técnica de quien lo emite (en mi caso la capacidad para valorar organolépticamente un aceite de oliva virgen). Si a estos mensajes cargados de contenido le unimos la pasión en su transmisión, la probabilidad de enamorar es muy alta. Y así, ya estamos un poquito más cerca de la conquista.

El éxito del aceite de oliva en Alemania puede producirse antes si, junto a una buena comunicación por nuestra parte, sabemos escuchar a quien se acerca a conocerlo

Algo que puede resultar para muchos banal y que yo, por el contrario, considero esencial es conocer el idioma, las gentes y las costumbres del país. Semejante bagaje aviva la empatía con el cliente. Y ésta, a su vez, es un efectivo abono para fortalecer el diálogo, el intercambio de impresiones, de ideas… Todo esto no es sino un rico material que “afina” y aumenta la eficacia de futuras actividades y proyectos. El éxito del aceite de oliva en Alemania puede producirse antes si, junto a una buena comunicación por nuestra parte, sabemos escuchar a quien se acerca a conocerlo. Trabajar “a pie de consumidor” es muy interesante en este sentido.

Comparar las distintas calidades de aceite de oliva virgen en vasos de cata recibe siempre una gran acogida por parte del cliente. Las diferencias que pueden percibirse en nariz y boca jamás dejan indiferente a nadie. Seguidamente surge el asombro y la perplejidad por la diversidad de aromas que los vírgenes extra despliegan y por las sensaciones tan intensas y limpias que crean en boca… una experiencia sensorial inolvidable para cualquier neófito. De ahí la pregunta espontánea del cliente: ¿Qué usos puedo dar a estas maravillas? Trabajar en la respuesta se ha convertido en una de las motivaciones más bonitas que mueven mi trabajo. Se trata de conseguir abrir al máximo el abanico de usos de nuestra calidad reina, con el fin de aumentar así su demanda. El aire fresco y las ideas que aportan profesionales de mundos ajenos al aceite de oliva resultan con frecuencia increíblemente enriquecedores y gratificantes. ¡Creatividad!

Las propiedades saludables de los alimentos es un aspecto muy valorado en Alemania. Saquemos partido a las innumerables propiedades beneficiosas que el aceite de oliva ejerce sobre nuestra salud. A mí me está regalando muchas satisfacciones.

Para finalizar, y aunque nadie me ha pedido consejo, os animo a desterrar ese “es que como el aceite de oliva no hay nada” que tanto nos gusta. En mercados internacionales no es necesario criticar otras grasas para que nuestros zumos de oliva brillen. Basta con ensalzar sus virtudes y aquellas propiedades que los hacen únicos e incomparables. Seamos respetuosos y la acogida será más cálida.