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El aceite de oliva se erige como la alternativa saludable al consumo de grasas trans

El aceite de oliva se erige como la alternativa saludable al consumo de grasas trans

miércoles 24 de marzo de 2021, 10:28h

El próximo 1 de abril entra en vigor la limitación de la presencia de grasas trans en los alimentos que se comercialicen en la Unión Europea, siempre y cuando no estén presentes de manera natural en ellos. Coincidiendo con esta fecha, Ángel Gil, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), analiza los distintos tipos de grasas presentes en nuestra dieta y su efecto sobre la salud. Entre todas ellas, destacan los aceites de oliva por su alto contenido en ácidos grasos insaturados y la presencia de compuestos bioactivos que ejercen un efecto muy beneficioso para la salud, según ha informado la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.

Gil ha explicado que “se limitan los ácidos grasos trans porque se ha demostrado, a lo largo de numerosos estudios, que son realmente muy negativos para la salud porque inducen a enfermedad cardiovascular, diabetes y otras comorbilidades asociadas a enfermedades crónicas”.

No obstante, expertos como Ángel Gil advierten de que esta noticia no debe inducirnos a error y “no podemos meter en el mismo saco a todas las grasas”. “La grasa es fundamental para la vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Instituto de Medicina de EEUU y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) recomiendan que los adultos tomemos entre el 20% y el 35% de nuestra energía en forma de grasa. Las grasas no sólo cumplen la misión de darnos energía, sino que también son componentes estructurales de nuestros tejidos. Para la constitución de nuestras membranas celulares necesitamos grasa”, ha afrimado el doctor galardonado recientemente con el premio Sir David Cuthberson Lecture Award 2021 (segundo investigador español que logra este reconocimiento).

En ese sentido, ha considerado que es fundamental que el consumidor sepa diferenciar los distintos tipos de grasas, sus efectos sobre nuestra salud y dónde encontrarlas. Según ha precisado, las grasas trans se forman cuando el aceite vegetal pasa por un proceso llamado hidrogenación. “Era frecuente que estas grasas trans aparecieran en productos como margarinas y en productos utilizados en pastelería para generar una grasa de consistencia sólida”, ha indicado el experto, al tiempo que ha confirmado que prácticamente han desaparecido de la dieta de los europeos.

Respecto a las grasas saturadas, “las organizaciones internacionales, entre ellas la EFSA, recomiendan que su consumo sea reducido. En general, organismos como la OMS indican que debiéramos tomarlas en un porcentaje menor del 10% de la energía”, ha indicado el doctor Gil. Son las típicas grasas presentes en alimentos de origen animal, pero también “algunos aceites vegetales, como el de palma y el de coco, tienen una cantidad muy elevada de ácidos grasos saturados”.

Finalmente, se encuentran las grasas insaturadas que los expertos califican como las “saludables” y de las que figuran dos tipos fundamentales. “Unas grasas insaturadas que contienen los ácidos grasos esenciales linoleico y linolénico en cantidades relativamente importantes”, que se encuentran de forma preferente en los aceites vegetales, incluidos los aceites de oliva. Además, “hay una grasa insaturada muy importante que es el ácido oleico que está presente en el aceite de oliva y que es el componente mayoritario de todas nuestras células. Tenemos aproximadamente un 40% de ácido oleico en nuestras membranas”, ha detallado.

Propiedades del aceite de oliva

La Interprofesional ha señalado que ni siquiera diferenciando los distintos tipos de ácidos grasos presentes en un aceite vegetal podemos hacernos una idea precisa de sus efectos para la salud. Así, falta un elemento en la ecuación que son los compuestos bioactivos, presentes también en estos aceites vegetales y que son los que marcan la diferencia. “El caso de los aceites de oliva, particularmente del aceite de oliva virgen, es importantísimo. Hay una fracción que se denomina insaponificable y dentro de ella hay una cantidad elevada de tocoferoles que tienen actividad de vitamina E; pero hay también otros compuestos como polifenoles, terpenos, escualeno… Compuestos bioactivos que ejercen una función muy beneficiosa para el organismo. El consumo de aceite de oliva, especialmente de aceite de oliva virgen, contribuye a regular el colesterol y aumentar el colesterol bueno, que disminuye la incidencia de enfermedad cardiovascular”, ha subrayado el experto.

Por ello, Gil ha resaltado que no se pueden homologar los beneficios de los distintos aceites que el consumidor se encuentra en el lineal solo por su composición, porque “los de semillas tienen que ser extraídos con solventes orgánicos y en ese proceso pierden los compuestos bioactivos. De forma que el consumo de aceite de oliva no solo tiene su influencia por tener ácido oleico, sino también por contar con compuestos bioactivos que se han demostrado en estudios epidemiológicos y de intervención que realmente ejercen un efecto muy beneficioso para la salud y para la prevención de numerosas enfermedades crónicas”.

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