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Recomendaciones de la RAIF para el control de repilo en el olivo ante la situación meteorológica actual

Recomendaciones de la RAIF para el control de repilo en el olivo ante la situación meteorológica actual

jueves 12 de febrero de 2026, 12:29h

La Red Andaluza de Inspección y Alerta Fitosanitaria (RAIF) ha informado de que la situación meteorológica registrada en las últimas semanas, caracterizada por lluvias continuadas y temperaturas suaves, está generando condiciones ambientales favorables para el desarrollo de enfermedades criptogámicas. En el cultivo del olivar, estas condiciones favorecen especialmente la actividad del repilo (Fusicladium oleagineum).

Dado que previsiblemente continuarán las precipitaciones por el paso de nuevos frentes nubosos, la RAIF recomienda a los olivareros estar preparados para realizar controles fitosanitarios en cuanto sea posible acceder a las parcelas, con el fin de reducir la incidencia de esta enfermedad. Asimismo, aconseja efectuar muestreos periódicos para detectar hojas afectadas y evaluar el grado de incidencia.

Para que se produzca la infección, según ha explicado, es necesaria la presencia de conidias del hongo sobre las hojas en un ambiente con alta humedad relativa o con agua libre durante más de cuatro horas, junto con temperaturas comprendidas entre 8 y 28 °C. El rango óptimo para su desarrollo se sitúa entre 14 y 16 °C. Su actividad es mayor en primavera y otoño, coincidiendo con condiciones climáticas favorables.

La RAIF ha detallado que algunas hojas pueden estar afectadas sin mostrar síntomas visibles, situación conocida como repilo incubado o latente. Para detectar estas infecciones antes de la aparición de síntomas, asegura que puede emplearse un método de diagnóstico rápido que consiste en sumergir las hojas en una solución de hidróxido de sodio (sosa cáustica) al 5 % durante aproximadamente 25 minutos. En las hojas afectadas, según añade, aparecerán manchas negras, más o menos circulares, en el haz o en el nervio central del envés; mientras que recomienda evitar el análisis de hojas jóvenes o dañadas, ya que podrían producir falsos positivos.

Síntomas y daños

Según ha explicado, el principal daño que ocasiona el repilo en el olivar es la defoliación prematura de las hojas afectadas. Las infecciones provocan la aparición de manchas circulares oscuras con halo amarillento que, en ataques intensos, pueden confluir y afectar a gran parte de la superficie foliar. Como consecuencia, las hojas pierden capacidad fotosintética y terminan cayendo anticipadamente.

La defoliación reduce la actividad vegetativa del árbol y debilita su estado general, afectando tanto a la inducción floral como al cuajado y desarrollo del fruto. Esto se traduce, a su juicio, en una disminución de la productividad, especialmente cuando los ataques son reiterados o coinciden con periodos clave del ciclo del cultivo. En casos severos, puede producirse una vecería más acusada y un menor crecimiento de brotes nuevos.

Asimismo, señala que la infestación del fruto es poco frecuente; sin embargo, cuando se produce, puede afectar negativamente a la calidad del aceite, reduciendo sus características organolépticas y favoreciendo alteraciones en su composición.

Manejo y control

Para la RAIF, un manejo adecuado del cultivo es fundamental para reducir la incidencia del repilo. En este sentido, recomienda realizar podas que favorezcan la aireación del interior de la copa, especialmente en plantaciones intensivas o situadas en zonas húmedas como vaguadas o proximidades de cauces. También conviene evitar el exceso de nitrógeno y considerar la sensibilidad varietal, evitando en la medida de lo posible variedades más susceptibles como arbequina o manzanilla.

"La correcta gestión de los residuos foliares es importante, ya que pueden actuar como reservorio de inóculo", afirma.

Para el control químico, aconseja realizar tratamientos preventivos tras valorar el nivel de presencia en la parcela y emplear exclusivamente sustancias activas autorizadas e inscritas en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), siguiendo estrictamente las indicaciones de las fichas técnicas correspondientes.