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El olivar español, ejemplo de cultivo sostenible

El olivar español, ejemplo de cultivo sostenible

martes 10 de diciembre de 2019, 10:53h

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La celebración en Madrid de la Cumbre del Clima (COP25), que finalizará el próximo 13 de diciembre, está sirviendo, entre otras cosas, para poner de manifiesto la apuesta de la sociedad española por un futuro sostenible. Pero también para reivindicar el papel que el sector agrario tiene como guardián del medio ambiente. En este sentido, el olivar es un magnífico ejemplo de cómo todo un sector trabaja para luchar por un futuro más verde.

De hecho, el árbol milenario tuvo un lugar destacado en la jornada “Cambio climático y biodiversidad. Hacia una revolución del sistema alimentario”, organizada en el marco de esta cumbre por el Ministerio para la Transición Ecológica y la revista Ethic el pasado 5 de diciembre. En una mesa en la que participaron Sofía Menéndez, periodista ambiental y científica; Alberto Alfonso Pordomingo, cofundador de Apadrinaunolivo.org; Tere Adell, gerente de la Mancomunidad Taula del Sénia; y José Eugenio Gutiérrez, director del proyecto Olivares Vivos de SEO/Birdlife, se subrayó la importancia que adquiere el olivo en el mantenimiento del paisaje y el freno que supone a la erosión, así como la valorización que merece el aceite que de él se obtiene.

Y es que los científicos han establecido que este cultivo, lejos de contribuir al cambio climático, ayuda a retirar una ingente cantidad de gases de efecto invernadero, según ha destacado Aceites de Oliva de España, marca promocional de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español.

Así, el Consejo Oleícola Internacional (COI) desveló en la Cumbre del Clima de Marrakech que el ciclo de vida de un litro de aceite de oliva, desde que se produce hasta que se consume, genera una media de 1,5 kilos de CO2. Pero al mismo tiempo, el olivar es capaz de llegar a fijar hasta 11,5 kilos de CO2 por cada kilo de aceite producido, generando un balance positivo de fijación de 10 kilos de gases de efecto invernadero.

Además, el COI recordó también que la fijación de carbono redunda en la capacidad del terreno de almacenar agua, por lo que ayuda a combatir la desertificación que amenaza a amplias zonas del Mediterráneo. Más si cabe en España, que atesora más de 2,5 millones de hectáreas de olivar de los 5,5 millones de hectáreas existentes en la Unión Europea.

El proyecto LIFE Olivares Vivos

Por otro lado, el olivar es uno de los ecosistemas más ricos que existen en España, tal y como ha puesto de manifiesto el proyecto LIFE Olivares Vivos, una iniciativa coordinada por SEO/Birdlife que cuenta con la colaboración de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, entre otras instituciones.

Tras evaluar la biodiversidad de una serie de olivares, se han catalogado 165 especies de aves, una cuarta parte de las documentadas en la Península. Algo similar ocurre con los invertebrados, con 58 especies de hormigas y 119 insectos polinizadores. Asimismo, se han localizado 549 especies herbáceos y 137 de leñosas. Partiendo de esa realidad, este proyecto está desarrollando estrategias que se puedan aplicar de forma sencilla a todo el olivar español para garantizar una óptima biodiversidad.

El valor del olivar como paisaje único

Según la Interprofesional, además del valor socioeconómico, el olivar español aporta un valor cultural y paisajístico. A través de casi tres milenios, el olivo ha colonizado amplias zonas de nuestro país, creando el mayor bosque humanizado del planeta. Un bosque que en cada zona ha tomado formas únicas: desde los olivos plantados a las orillas del Mediterráneo, a los mares de olivos de Jaén y Córdoba, sin olvidar los bosques de árboles milenarios de las sierras de Málaga. Un patrimonio que iniciativas como la Candidatura a Patrimonio Mundial de los Paisajes del Oliva en Andalucía tratan de poner en valor en todo el mundo.