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Edición 2015    16 de agosto de 2022

cambio climático

Sevilla ha acogido recientemente la presentación del estudio "Clima-Agri", un proyecto sobre la percepción que tienen los productores de los efectos del cambio climático en el campo de Andalucía. Este estudio realiza un análisis global de la percepción del cambio climático en el sector agrario andaluz y otro específico para cada uno de los cultivos más representativos del mismo: ganadería, olivar, frutas y hortalizas al aire libre, cultivos en invernadero, cultivos COPs (cereales, oleaginosas y proteaginosas), viñedo y arroz.

El cambio climático reduciría un 80% la superficie apta para el cultivo del olivar en Andalucía en variedades de secano como la hojiblanca y la manzanilla. Únicamente la variedad picual podría mantener los rendimientos en secano en las zonas interiores de cultivo, aunque en un escenario de subida de 2,5ºC, el aumento de temperaturas disminuiría los rendimientos en todas las zonas productoras: -83% en Sevilla, -72% en Cádiz, -41% en Córdoba y -16% en Jaén y -5,7% en Granada. Así se desprende del primer gran estudio divulgativo en torno a la evolución del clima y sus impactos en los olivares, viñedos, campos de cereal y dehesas, presentado hoy por la Coordinadora de Organizaciones Agrarias (COAG) en Jaén.

Desde la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, y dentro de la iniciativa LifeWatch-ERIC, se ha promovido -por medio del proyecto "Indalo"- la creación de una infraestructura para la investigación de la evolución de la biodiversidad y los ecosistemas en el contexto del cambio global. Dentro de este proyecto, el Ifapa implantará una red de observatorios de seguimiento del impacto del cambio climático sobre la biodiversidad en ocho ecosistemas agrícolas y pesqueros de Andalucía, entre ellos el olivar.

Un equipo de la Universidad de Jaén (UJA) ha demostrado el efecto beneficioso de los olivos reteniendo el principal gas del efecto invernadero, el CO2. Así, en el cultivo tradicional de secano se tomó netamente más CO2 de la atmósfera que en el intensivo, según ha informado la Fundación Descubre. El trabajo ha medido el impacto ambiental de la producción de aceite, tanto en la fase agrícola como en la industrial, al tiempo que ha evaluado el balance y la huella de carbono en plantaciones con distintas densidades de árboles.

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), adscrito al Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural (DACC) de la Generalitat de Cataluña, coordina y lidera varios proyectos para determinar qué tipos de cultivo y qué prácticas agrarias permiten secuestrar más carbono en el suelo y en las estructuras leñosas de los cultivos arbóreos.

Seguir la Dieta Mediterránea puede ser un aspecto estratégico para combatir el cambio climático que, en el contexto español, puede facilitar una reducción de hasta un 72% de los gases de efecto invernadero, un 58% del uso del suelo, un 52% del consumo de energía y un 33% del consumo de agua. Así lo ha explicado Anna Bach, profesora en el Área de Nutrición de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y vocal de Alimentación y Nutrición del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB), en el marco del tercer ciclo de #UPCDiálogos Agroalimentarios.

Alltech ha creado Planet of Plenty, una iniciativa que ayuda al sector agrario a reducir la huella de carbono de sus explotaciones, logrando incrementar la sostenibilidad medioambiental y económica de sus negocios.

El Consejo Oleícola Internacional (COI) y el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (Ciheam) organizaron entre el 27 de septiembre y el 1 de octubre un curso avanzado on line sobre olivicultura y cambio climático en el que participaron 76 profesionales de 26 países procedentes de instituciones públicas, universidades, centros de investigación y empresas privadas.

Un estudio en el que han participado investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) muestra que los requerimientos hídricos de los cultivos crecieron un 21% entre 1922 y 2016, además de proponer un nuevo indicador denominado "agua violeta" para medir el estrés hídrico, que se ha visto incrementado en un 30% en ese mismo periodo.

Los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) evidencian que la pronosticada reducción futura de temperaturas frías puede comprometer la viabilidad para algunas variedades de frutales y zonas productivas en nuestro país dado que, para una producción exitosa, estos árboles necesitan acumular frío invernal. El estudio destaca la importancia de desarrollar estrategias de adaptación, locales y flexibles, de acuerdo con proyecciones climáticas de futuro cercano. El desarrollo de nuevos cultivares con bajos requisitos de acumulación de frío también ayudaría a mejorar la viabilidad de los cultivos de árboles durante la segunda mitad del siglo XXI.

El cambio climático es un problema global que ocupa a buena parte de la comunidad científica internacional. En Europa, el proyecto Life ClimAgri, en el que ha participado la Universidad de Córdoba (UCO), ha puesto el foco en la agricultura para buscar maneras de adaptar las prácticas agrícolas y contribuir a reducir este problema. En concreto, este proyecto ha establecido un decálogo de buenas prácticas para mitigar el cambio climático y cuya demostración a nivel experimental ha verificado que son efectivas.

La tesis doctoral del investigador del Departamento de Química Agrícola, Edafología y Microbiología de la Universidad de Córdoba (UCO) Manuel González, que trabaja dentro del proyecto europeo Diverfarming, demuestra la capacidad de las cubiertas vegetales para secuestrar carbono de la atmósfera y reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Agua y del Día Mundial de la Meteorología, que se celebran el 22 y el 23 de marzo, respectivamente, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) ha dado a conocer los objetivos del proyecto LIAISE, que pretende aportar conocimiento sobre cómo afectará el calentamiento global sobre los recursos disponibles de agua dulce a nivel mundial, específicamente en las regiones productoras de alimentos como la Cuenca Mediterránea.

Investigadores del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) de Córdoba, del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM-CEIGRAM) y de la Universidad de Córdoba (UCO) han desarrollado un modelo que refleja los efectos del cambio climático sobre el cultivo del olivo en Andalucía. Para ello, utilizan un modelo de simulación junto con información meteorológica que permite recrear multitud de ambientes diferentes, con el fin de definir estrategias de adaptación específicas para el olivar andaluz cultivado en distintas condiciones meteorológicas.