Así lo explicó Fernández-Pacheco en el decimoctavo Symposium de Sanidad Vegetal, donde destacó “la necesidad de liderar el debate en sanidad vegetal y abordar de manera urgente, seria, ágil y desde el rigor técnico la estricta aplicación de la actual legislación europea en esta materia y cómo mejorar este procedimiento teniendo en cuenta cómo están actuando otros Estados Miembros competidores de nuestros productores”.
En este sentido, explicó que Europa cuenta con el marco regulatorio más exigente para la autorización de productos fitosanitarios, "lo cual aporta seguridad para los propios agricultores y para los consumidores"; si bien consideró necesario aportar más certidumbre a los productores para evitar esos vaivenes regulatorios que en ocasiones dejan huecos difíciles de cubrir para proteger las cosechas.
“El mayor reto al que nos enfrentamos en estos momentos en agricultura es el de las enfermedades de sanidad vegetal. Un asunto que no es menor y que está poniendo en jaque el campo andaluz", subrayó.
Así, se refirió a algunos condicionantes importantes para la propagación de este tipo de enfermedades en los cultivos como las consecuencias del cambio climático, el actual contexto de intercambios comerciales a gran escala, la falta de aplicación de sustancias en los cultivos y las restricciones de las cadenas de supermercados sobre la ausencia total de organismos nocivos en productos vegetales.
Por todo ello, a pesar de los esfuerzos realizados por los productores andaluces para aplicar técnicas de gestión integrada de plagas, dando prioridad al uso de prácticas culturales, lucha biológica o al uso de biopesticidas, entre otros, "las poblaciones de insectos y enfermedades se incrementan año tras año", afirmó, al tiempo que añadió que “lo hemos visto con el mildiu en la vid, el algodoncillo en el olivar, el parvispinus en el pimiento o el pulgón en los hortícolas, entre otras muchas enfermedades que siguen arrasando con nuestros cultivos".

Esfuerzo presupuestario extraordinario
Durante su intervención, Fernández-Pacheco puso en valor las medidas y ayudas puestas en marcha desde la Junta de Andalucía como los 22,5 millones de euros para compensar los gastos extraordinarios y paliar pérdidas en el sector derivadas, entre otros casos, de la incidencia del Thrips parvispinus, algodoncillo o mildiu.
También se refirió a la estrategia de lucha biológica integrada desplegada para afrontar las plagas y garantizar la sostenibilidad del modelo agrícola andaluz a través de innovación e investigación; pero también con transferencia de conocimiento a través del IFAPA.
Asimismo, subrayó el plan de tareas de vigilancia y prospección que realiza un importante equipo de técnicos y personal altamente cualificado distribuido por todo el territorio para salvaguardar la salud de los cultivos y conseguir así una detección precoz que permita erradicar o contener con garantías.