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Precios del aceite de oliva en España: situación y soluciones

Precios del aceite de oliva en España: situación y soluciones

martes 11 de junio de 2019, 11:42h

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Desde Mercacei hemos recabado la opinión de algunos productores, expertos y operadores del sector con el fin de abordar los bajos precios del aceite de oliva en España, los motivos y las medidas para paliar esta situación.

Para ello, les hemos preguntado:

1. ¿Cuáles son los motivos por los que los precios del aceite de oliva continúan tan bajos teniendo en cuenta que España ha liderado de forma rotunda la producción mundial esta campaña?

2. ¿Qué medidas crees que habría que poner en marcha para revertir esta situación?

3. ¿Por qué existe una diferencia de precios tan acusada entre España e Italia?

Gonzalo Guillén, consejero delegado y director general del grupo Acesur

1. Para bien o para mal, el mercado libre de oferta y demanda es así. Cuando existía mayor escasez, menores stocks disponibles y previsiones de cosecha, los precios han estado mucho más altos (periodo 2014-18). Ahora, con una cosecha récord que acabamos de terminar y con buenas perspectivas para la próxima campaña, se ha dado la vuelta y la situación es bien diferente existiendo una oferta que supera a la demanda. Hoy por hoy, las previsiones sitúan el enlace de campaña en 600.000-700.000 toneladas y esta situación provoca que las cotizaciones no terminen de mejorar. En fin, una situación lógica en un mercado de oferta y demanda que funciona.

2. La demanda mundial ha estado estancada entre los años 2012 y 2018 debido, por un lado, a unas menores producciones consecuencia de inclemencias climatológicas que provocaron que en estos últimos años sufriésemos dos de las peores cosechas de los últimos 15 años y, por otro lado, debido a unos precios altos que quizá han supuesto un freno al crecimiento y a la atracción de nuevos consumidores.

También tenemos que estar atentos, y no podemos olvidar, que no estamos solos en el mundo y que poco a poco van apareciendo otras grasas que también empiezan a tener fama de saludables y compiten con el aceite de oliva. Ejemplos claros son los girasoles y colzas/canola altos oleicos, los aceites de coco, granilla de uva, salvado de arroz o recientemente los aguacate o aceites procedentes de frutos secos.

En mi opinión, y así lo vengo manifestando desde hace muchos años, la solución para conseguir una cadena de valor con precios más equilibrados que supongan una mejor posición para todos los miembros de la cadena es la promoción, es decir, invertir para hacer crecer la demanda. En estos momentos, la Interprofesional del Aceite de Oliva Español se nutre de unas aportaciones que suponen 6 euros/t. de aceite, cifra claramente insuficiente cuando la producción está en claro proceso de mejora con incrementos de eficiencia por hectárea muy notables, así como de nueva superficie de olivar (intensivo y superintensivo) cuya inversión no ha parado de crecer durante la última década atraídos por los buenos precios del aceite. Este crecimiento de la producción posiblemente se seguirá registrando de forma importante en los próximos dos o tres años y está siendo mucho más rápido que el incremento de la demanda. Por tanto, parece que nos dirigimos a un escenario de grandes producciones donde la demanda en el Mediterráneo no aumenta, sino que disminuye debido a los cambios sociodemográficos, de costumbres, hábitos en la alimentación, etc. Para crecer en países donde no hay costumbre de consumo es necesario mucha pedagogía, incrementar la comunicación para que los consumidores entiendan los beneficios del aceite de oliva, y por tanto, mucha inversión en promocionar nuestro querido aceite de oliva español.

Nuestra propuesta es aumentar y pasar desde los 6 euros actuales hasta 30 euros/t. para dotar a la Interprofesional de estructura y capacidad para acometer grandes inversiones de comunicación y promoción de nuestro aceite que llegue a todos los rincones del planeta. Tenemos una oportunidad histórica pues somos el principal país productor, y somos el único que ha sabido organizarse a través de una Interprofesional.

3. En Italia existe un control y un sistema de trazabilidad que supuestamente permite determinar la producción exacta de aceite de oliva italiano. Al ser una producción muy escasa, especialmente en esta última campaña, la disponibilidad de aceite italiano para poder venderse y etiquetarse como tal es muy pequeña. Al existir una gran demanda local en Italia y mundial de aceite genuino italiano, superior a la oferta, ha provocado que los precios estén muy elevados. Quizá el año que viene, con mejores previsiones de cosecha, las diferencias vuelvan a ser menores.

José María Penco, director de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO)

1. Pienso que el propio sector productor ya fue descontando la cosecha que se avecinaba desde septiembre-octubre de 2018, antes de comenzar la propia recolección y cuando los precios de equilibrio todavía se situaban en más de 3 euros/kg. Entonces todo el mundo hablaba de que descendería el precio del aceite hasta valores de 2,30-2,60 euros/kg. En ocasiones somos nosotros mismos los que damos por hecho que el mercado se plegará a un "descenso inevitable”. Es cierto que después la cosecha se confirmó en 1,8 millones de toneladas y entonces todo se precipitó de forma acelerada, hasta los patéticos 2 euros que marca actualmente la media de todas las categorías. Por tanto, la razón de la bajada se debe por un lado al desánimo y la falta de confianza del sector productor que se rige por factores más psicológicos que de otra índole, y por otra por una cierta producción alta que ha acabado por confirmarse. En cualquier caso siempre insistimos que debemos hacer la cuenta a nivel global, de toda la Cuenca Mediterránea y no obsesionarnos únicamente en la producción española.

2. A corto plazo yo creo que la principal medida tiene que ver con la autoconfianza del propio sector productor. Tenemos que creernos ciertamente que producimos la mejor grasa de todas las conocidas, tenemos que hacer valer nuestro producto ante los compradores, no debemos plegarnos ante ofertas que se encuentren por debajo de los costes de producción y en ningún caso vender a pérdidas. Y esto es una cuestión de actitud y confianza en nosotros mismos. En un segundo plano podemos gestionar los excedentes y la variación de cosecha entre campañas a través de la autorregulación reglada y comandada por la Interprofesional, sin duda, y debemos contar con precios actualizados para la intervención que es un mecanismo barato y eficiente.

A largo plazo debemos trabajar duro para aumentar la demanda, ya que las nuevas plantaciones en España y la mejora de los rendimientos de las existentes van a marcarnos medias de 2 millones de toneladas de aceite producido en España en los próximos años y esto debemos venderlo con un precio digno. Todo pasa por invertir más en promoción, especialmente en los mercados exteriores que es donde tenemos verdadera capacidad de crecimiento.

3. Está relacionado con lo que antes señalaba, cuestión de confianza. Los italianos adoran su aceite, saben venderlo con valor, lo consideran mucho más que un alimento y lo erigen como la bandera de su alimentación. A esto se une que en los últimos años escasea la producción en su país, por lo que la valoración y diferencial del aceite Made in Italy es cada vez mayor. Tenemos mucho que aprender de los italianos y tenemos que reflexionar si todo pasa por la cantidad y la concentración de la oferta, o más bien por la dignificación del producto, transmitir los valores del zumo de aceituna al mundo y vender el virgen extra con dignidad, precio y máxima calidad. Apostamos por producir el máximo porcentaje de virgen extra posible, difundir sus valores saludables y gastronómicos al consumidor y hacerlo valer frente al comprador, frente a la lamentable estrategia de “aquí tenemos que venderlo todo al precio que sea”.

Juan Vilar Hernández, analista oleícola internacional, CEO de Juan Vilar Consultores Estratégicos y profesor permanente de la UJA

1. Se trata de un desajuste estructural entre oferta y demanda durante las últimas campañas, mientras que el consumo ha seguido su evolución gradual, con ciertas mermas en mercados maduros. Además, la superficie destinada a olivicultura ha experimentado un crecimiento que se ha trasladado a la producción de forma empañada y silenciada por la vecería, circunstancia que ha hecho, que una vez manifestada, haya sorprendido a gran parte del sector. Esto ha generado que la mayor parte de operadores sectoriales han gestionado esta campaña histórica de forma improvisada, a lo que no ayuda, de forma coyuntural, que ostentemos las actuales cotas de oferta. Dichas circunstancias han sido plasmadas plenamente en la evolución de precios.

2. La situación no es dramática y sí que reviste cierta gravedad, si bien es salvable. Es urgente establecer medidas de fomento y desplazamiento de la demanda de forma que ésta absorba plenamente a la actual oferta, lo que se consigue mediante políticas de promoción, especialmente incisivas en mercados maduros, todos ellos potenciales competidores de nuestros aceites en el entorno internacional. Las medidas deben de proceder de instituciones tales como ministerios, asociaciones de productores, interprofesinales, consejerías, etc. que son los encargados de establecer un marco adecuado en el que todas las categorías empresariales que conforman el sector puedan resultar económicamente rentables.

Una vez creado un entorno favorable, los distintos operadores del sector deben diseñar, desarrollar y aplicar estrategias de optimización, basadas en la mejora de costes y el desplazamiento positivo de precios.

3. En primer lugar, no se trata de una diferencia tan significativa, ni afecta a todas las procedencias; y en segundo lugar, hablamos de un problema de escasez. Es decir, en el mercado italiano en origen, ante una caída sin precedentes de oferta, el producto originario del país se aprecia debido al desabastecimiento de AOVE local, ello hace que quien quiera adquirir dicho producto originario lo haga de forma más apreciada, pues no hay disponibilidad del mismo. A partir de ahí, la diferencia de precio sigue siendo la misma que existió históricamente entre ambos mercados, e incluso algo menos, debido fundamentalmente a una mayor especialización comercial del sector italiano, en detrimento del español.

Juan Gadeo, presidente del Consejo de Administración de Grupo Interóleo

1. Cometemos el error de creer que al ser líderes en producción y en comercialización vamos a serlo también en valor. Y la realidad ha demostrado todo lo contrario. Hemos perdido un 30% de valor cuando casi un 60% de las existencias mundiales en esta campaña estaban en España.

Sin duda, tanto el sector productor como el industrial hemos gestionado mal la ventaja competitiva de poseer el 60% de las existencias. El sector productor no ha sabido leer la situación y, o bien gestiona desde el inicio de campaña apresuradamente las ventas sobrecargando la oferta o bien desabasteciendo el mercado y estrangulando la oferta sin realizar ventas para luego de manera desordenada inundar los mercados al menor cambio pluviométrico o de expectativas de cosecha próxima. Estos dos comportamientos antagónicos no hacen más que perjudicar el precio y generar inseguridad de compra a la demanda a la cual inmoviliza.

En cuanto a la industria, sigue ganando cuota de mercado frente a la industria italiana y conquistando nuevos mercados pero con una debilidad notoria puesto que estos nuevos consumos se obtienen vía precio.

2. A corto plazo la única medida eficiente es inmovilizar o retirar parte de la disponibilidad existente (la mayor de toda la serie histórica para esta fecha) de manera que no exista el desequilibrio actual entre oferta y demanda que ha provocado precios por debajo del umbral de rentabilidad para el agricultor; mientras que a medio y largo plazo se debe aumentar de manera relevante el conocimiento de nuestro producto en todo el mundo para generar nuevos consumidores que puedan absorber el aumento de la producción. Es decir aumentar la inversión en divulgación y promoción del aceite de oliva virgen extra y virgen (desde el sector productor) así como adaptar el producto a las nuevas formas de alimentación de la sociedad.

3. Hay que observar algo que pasa desapercibido pero que influye de manera relevante en el precio. Si nos fijamos en las fechas de recolección, según el último informe de la Comisión Europea, Italia obtuvo el 40% de su producción en noviembre de 2018, mientras que España lo hizo en el mes de enero de 2019. Estos 60 días de diferencia dan lugar a aceites sensorialmente distintos que el mercado sin duda diferencia en precio.

Además la estructura de productiva se caracteriza por pequeños frantoios con pequeñas cantidades que gestionar y por tanto el número de oferentes es mucho más reducido que en España, existiendo más equilibró en la cadena.

Por último, el modelo de Italia está más centrado en la calidad frente a un modelo español focalizado en el volumen.

Rafael Gutiérrez, director de Operaciones de Graneles de Dcoop

1. Básicamente se debe a dos razones: un desequilibrio entre la producción y la comercialización, y una atomización en la oferta que hace que los precios bajen sin operaciones.

2. En primer lugar una concentración de la oferta que no se ponga nerviosa en épocas sin demanda; y en segundo lugar la búsqueda de nuevos mercados donde colocar los excedentes que están por llegar. Esto es un trabajo ineludible propio del sector. Paralelamente se pueden exigir mecanismos dependientes de la Administración como el almacenamiento privado, retirada de producto, extensión de norma…

3. En Italia se aprecia lo local, no solo en el caso del aceite, sino en todos los productos. Ello ha provocado que cada vez exista un mayor control sobre el aceite realmente italiano. A ello se une el hecho de la escasez de su cosecha, habiendo mayor demanda que producción.

Cristóbal Gallego, presidente de Jaencoop y presidente del sector oleícola de Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén

1. Hemos tenido una producción récord, en torno a 1,8 millones de toneladas muy concentrada en pocos meses. Existe un gran desequilibrio entre la oferta, muy atomizada, y la distribución, más concentrada. No existe medida de mercado que podamos utilizar con garantía jurídica, tan solo el almacenamiento privado con precios desencadenantes de hace más de 20 años, muy por debajo de un nivel mínimo de la rentabilidad del sector.

2. Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España, dentro de la legalidad vigente, trabajamos desde hace muchos años en la elaboración de propuestas que permitan un mayor equilibrio entre los distintos operadores que componen la cadena alimentaria y garanticen la viabilidad económica del sector en su conjunto. Hemos solicitado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que, al amparo de la normativa vigente, dicte una norma interna que permita al sector un almacenamiento privado o compra de aceite y posterior venta, cumpliendo en todo momento con la normativa en vigor. De manera complementaria estamos trabajando en una autorregulación mediante retirada de producto por parte de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, con aplicación de una extensión de norma que obligaría a retirar a todos los operadores, siendo necesario obtener la conformidad de la Comisión.

3. El precio que se nos indica desde Italia es para el aceite 100% italiano. En este país su consumo interno es superior a su producción. En el resto de países productores importantes, no sucede lo mismo y los precios están muy marcados por lo que ocurre en España, siguiendo una tendencia similar.

Luis Miguel Algar, director de Compras de Deoleo

1. A veces hacemos una valoración general de disponibilidades mundiales a la hora de medir el impacto que debe tener el precio en la materia prima, de ser así, viendo la cantidad de este año a nivel global, podríamos decir que equivalente a la del año pasado, los precios deberían ser parecidos y por el contrario estamos un euro por debajo. En un primer análisis quizá podría ser que el precio va ligado a la producción del país propio, donde en años de buena cosecha y perspectivas es más bajo y a la inversa. Es un hecho que este año la campaña es muy buena y que el potencial para la que viene está ahí; además todo el arco mediterráneo apunta a muy buenas cifras. Evidentemente esto no ayuda a la carestía de los precios, y si se suman unas salidas más prudentes, a tenor de los números, de las que en principio se podrían esperar, todavía pone más peso a la bajada. A todo esto se une una demanda poco activa para dar salida a la oferta, por lo que los mercados se atascan y no son dinámicos, con el consiguiente impacto a la baja que todo ello tiene en el precio.

2. Hay que buscar regulaciones equitativas para todos los integrantes de la cadena de valor sin que se provoquen especulaciones, actualizar los precios de regulación que hace 20 años que se establecieron y poner en marcha un plan estratégico para el desarrollo del sector que debe pasar por el consumo.

Lo importante es tener reglas claras, saber y explicar cuáles son los distintos tipos de aceite, donde se sitúa cada uno en la industria y donde quiere posicionarse, y eso llevarlo a los mercados, con total transparencia y con las mismas reglas del juego.

3. En principio, no parece que el mercado italiano de materia prima sea comparable con el español, ya que es un 15-25% de la producción de éste. Además, este año la falta de producto hace encarecer los precios. El mercado natural de Italia está focalizado en Grecia, Túnez, España y Portugal, más que en el suyo propio. Y en estos mercados operan a igualdad de precios los operadores de España.

Jesús Cuervas, CEO de Jesús Cuervas, Aceites y Derivados

1. En mi opinión es básicamente ley de oferta y demanda. A pesar de que otros países han tenido una cosecha inferior y de ahí el alto nivel de nuestras exportaciones, la oferta mensual en España es superior a la demanda y presiona los precios a la baja.

2. En la actualidad estamos en un proceso de aumento de producción generalizado, tanto en España como en otros países. Ello se debe a las nuevas plantaciones, así como al incremento de la superficie de regadío en el olivar tradicional, sin olvidar las nuevas prácticas agrícolas que reducen la vecería y mejoran la productividad.

En un entorno así resulta imprescindible apostar decididamente por la promoción del aceite de oliva en todas sus categorías (extra, virgen, oliva refinado y orujo refinado) para aumentar la demanda lo máximo posible. No obstante, vendrán ciclos de sequía que ayudarán a absorber los stocks en años de menor producción. Un almacenamiento organizado y generalizado, en años de gran producción, estabilizaría los precios en niveles razonables y evitaría grandes subidas en el futuro.

3.Nuevamente es básicamente ley de oferta y demanda, en Italia los aceites embotellados con procedencia comunitaria, principalmente de España y también de Túnez, tienen precios en el lineal similares a los de nuestro país. Otra situación diferente es el aceite 1OO% italiano. Las producciones en Italia son bajas para atender la fuerte demanda que tienen estos aceites en la propia Italia, así como en el exterior y de ahí su precio elevado, se paga el origen porque tiene un alto valor de marca.

Eduardo Valverde, gerente de SCA San Sebastián (Conde de Benalúa)

1. Pensamos en pagar a los productores en octubre y no vemos el mercado ni al consumidor. No queremos adecuar la oferta a la demanda. Somos cómodos y malos comerciantes.

2. A la vista del incremento anual de las cosechas habrá que invertir más en los consumidores, en calidad y servicio. Producir no será suficiente para obtener buena rentabilidad. El futuro es la exportación.

3. A la forma de entender el producto: unos a granel/volumen y otros a calidad, diferenciación y servicio. Italia piensa en el cliente mundial, mientras que España en el stock nacional por campaña.

Francisco Serrano, presidente de Almazaras de la Subbética

1. A la excelente producción de aceite de oliva registrada en la presente campaña 2018/19.

2. Es necesario seguir apostando por la promoción con el fin de incrementar el consumo.

3. El aceite de oliva italiano está mejor valorado por los propios consumidores italianos que el de origen comunitario.