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Punto de inflexión en la olivicultura internacional: en 2019 se abandonaron alrededor de 210.000 hectáreas

Punto de inflexión en la olivicultura internacional: en 2019 se abandonaron alrededor de 210.000 hectáreas

miércoles 08 de abril de 2020, 12:37h

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En 2019 descendió por primera vez la superficie de olivar mundial de 11,7 a 11,5 millones de hectáreas. Una de las causas fue el destino de tierras a otros cultivos leñosos como almendro, aguacate, frutos rojos o pistacho. Así, la plantación anual media cayó hasta las 25.000 ó 30.000 hectáreas y se abandonaron algo más de 210.000 hectáreas de olivar tanto tradicional como moderno en los 65 países productores de aceite de oliva.

Según el informe trimestral de coyuntura de Juan Vilar Consultores Estratégicos, se está generalizando el abandono parcial de explotaciones, “es decir, el efecto por el cual el olivicultor reduce el aporte de insumos en el cultivo, tratando de optimizar la renta a través de la supresión de tareas indispensables para una explotación adecuada del olivo, consiguiendo todo lo contrario, la falta de eficiencia”.

Este efecto, a su juicio, suele tener influencia en ciertos olivares de secano y pendiente alta, que suponen más del 3,6 millones de hectáreas, así como en explotaciones de olivares tradicionales llanos de secano, que contabilizan alrededor de 3,2 millones de hectáreas.

Este informe detalla que hasta 2019 se plantaban cada ejercicio unas 150.000 hectáreas de olivar de media a nivel internacional y se han llegado a transformar por campaña algo más de 100.000 hectáreas de olivar tradicional en olivar en seto e incluso de intensivo en seto en alguna localizaciones del planeta.

Asimismo, destaca que uno de los fenómenos que en la actualidad no cobra protagonismo y se reduce es la transformación de olivar, se ha pasado de unas 100.000 hectáreas por año a una ralentización casi total en dicho ámbito, debido fundamentalmente a la escasa renta que actualmente tienen los olivares, especialmente los tradicionales.

Entre los efectos que se están produciendo, el informe apunta al abandono parcial de explotaciones, es decir, el olivicultor reduce el aporte de insumos en el cultivo del olivo tratando de optimizar la renta suprimiendo tareas indispensables para una explotación adecuada del olivo. “Esto conlleva una mayor caída de la renta, ya que los olivos dejan de producir con el mismo rango que lo hacían de forma previa”, considera, al tiempo que asegura que se trata de una práctica “nada recomendable”, ya que en previsión de un cambio de ciclo de precios, la explotación no resultará eficiente, reduciendo la renta neta del olivicultor doblemente.

“Lo recomendable en situaciones como la actual es aplicar de forma inmediata estrategias orientadas a la mejora de renta. En explotaciones donde sea imposible transformar, lo ideal es generar valor añadido a través de la diferenciación”, añade.

Finalmente, el informe asegura que la transformación en la etapa actual es también muy recomendable para la búsqueda de eficiencia, ya que aporta valor al olivar y “la situación que vivimos abarata los costes de intensificación, por la escasez de actividad para las empresas transformadoras”. A su vez, las facilidades financieras ayudan a la adopción de dicha decisión. Posteriormente, “a estos olivares se les podría aplicar medidas diferenciadoras, que contribuyan a una mejora de renta”, concluye.