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Edición 2015    12 de mayo de 2021

cambio climático

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) de Sevilla ha impulsado un nuevo consorcio que trabajará durante los próximos cuatro años en la realización del proyecto Life Agromitiga (Development of climate change mitigation strategies through carbon-smart agriculture), que pretende desarrollar estrategias de mitigación del cambio climático mediante una agricultura que haga un uso inteligente del carbono.

El grupo AGR-119 de la Universidad de Córdoba (UCO) ha participado en el proyecto europeo Olive-Miracle, liderado en el centro docente cordobés por el catedrático Francisco Villalobos, a través del cual se pretenden optimizar las estrategias de manejo para el cultivo del olivar en la Cuenca Mediterránea.

La Facultad de Farmacia de Madrid acogerá el próximo 17 de junio una jornada en la que se presentarán los resultados del proyecto AdaptCOliva, que busca poner en marcha un protocolo de manejo del suelo en olivar que maximice el desarrollo de la estructura edáfica (relativa al suelo) como mecanismo de adaptación al cambio climático.

El Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) ha informado de que trabaja en el desarrollo de estrategias que mitiguen los efectos negativos de un posible calentamiento global sobre el cultivo del olivo.

El cambio climático pone en riesgo la viabilidad comercial a medio plazo de los cítricos, la vid y el olivo. Un estudio del grupo de investigación en Ecofisiología y Biotecnología de la Universitat Jaume I de Castelló (UJI) -elaborado en colaboración con científicos de Francia, Grecia y Reino Unido- advierte de que los efectos del calentamiento global reducirán la productividad de estas tres especies de frutales tradicionales e icónicos de la Cuenca Mediterránea.

Dcoop celebró ayer en su sede un grupo focal con el fin de evaluar la herramienta para el olivar diseñada por el proyecto europeo MED-GOLD, cuyo objetivo es convertir el conocimiento de los datos y las predicciones climáticas a distintas escalas temporales y espaciales en información útil para la toma de decisiones de este cultivo, además de la vid y el trigo duro.

El nuevo embajador de Turquía, Cihad Erginay, se ha reunido recientemente con el director ejecutivo del Consejo Oleícola Internacional (COI), Abdellatif Ghedira, a quien trasladó el impacto del cambio climático en los olivos del sur del país y ha solicitado a la Secretaría Ejecutiva y a los expertos de este organismo que trabajen arduamente para encontrar soluciones a este problema.

Numerosas investigaciones indican que los fenómenos asociados al cambio climático tales como el incremento de la temperatura, la disminución de las precipitaciones o el aumento de eventos extremos (sequía, olas de calor, etc.), influirán de forma negativa sobre los sistemas agrícolas provocando principalmente una reducción en la producción de los cultivos. El Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) ha desarrollado en su centro de Alameda del Obispo (Córdoba) una serie de proyectos que estudian el impacto del cambio climático sobre el cultivo del olivo.

La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía ha publicado una nota divulgativa sobre el impacto del cambio climático sobre el olivar. Según este documento, el olivo, debido a su origen, está perfectamente aclimatado a condiciones de escasez de lluvias y temperaturas elevadas. Por este motivo, el impacto del cambio climático sobre los olivares andaluces no tiene por qué ser especialmente severo, siempre y cuando se implanten de forma correcta medidas de adaptación.

Las consecuencias del cambio climático afectan cada vez más a la agricultura europea. Desde condiciones climáticas extremas hasta cambios en la estacionalidad y la variabilidad tienen un impacto significativo en la producción, posiblemente disminuyendo la calidad del producto o reduciendo en gran medida los suministros. En el futuro, estos efectos solo se intensificarán, desafiando constantemente al sector agroalimentario, según ha destacado la Comisión Europea (CE) en un comunicado.

Un estudio realizado por investigadores del Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología y del Centro de Estudios Avanzados en Energía y Medio Ambiente (Ceaema) de la Universidad de Jaén (UJA) pone de manifiesto que el cambio climático podría poner en riesgo los actuales cultivos de semillas oleaginosas en Europa, particularmente, los cultivos de colza, destinados en gran medida a la producción de biocombustibles para el sector agrícola.

Equipos del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) de Córdoba y del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM-Ceigram) han desarrollado una metodología que permite predecir el comportamiento del olivar andaluz, en diferentes escenarios futuros que puedan surgir como consecuencia del cambio climático. Entre los componentes considerados en el modelo se encuentran el efecto del estrés hídrico sobre el cultivo y el impacto de eventos extremos sobre la producción de aceite.

Elegir las variedades en función de la ubicación, adoptar cambios en la orientación de las filas de los cultivos, reducir al mínimo los laboreos, utilizar fertilización orgánica o hacer un uso racional del agua son algunas de las 130 medidas que propone la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en sus manuales dirigidos a profesionales del campo para adaptarse al cambio climático.

El proyecto español Agricultura Sostenible en la Aritmética del Carbono (LIFE+ Agricarbon), en el que participa la Universidad de CórdobaN (UCO), ha recibido en Bruselas la distinción “Best of the Best”, tras las votaciones realizadas por la Comisión Europea (CE) y los Estados miembros de la Unión Europea (UE).

En este sistema de cultivo del olivar, los restos de poda se depositan para que sean triturados y se puedan incorporar al suelo como materia orgánica, contribuyendo así de forma importante a la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) atmosférico, el principal gas de efecto invernadero.