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Claves para exportar aceite de oliva a Francia: e-Commerce y producción ecológica

Claves para exportar aceite de oliva a Francia: e-Commerce y producción ecológica

martes 19 de mayo de 2020, 12:01h

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El mercado francés es un mercado maduro en el que la oferta supera la demanda, con un alto nivel de exigencia tanto por parte de consumidores como de distribuidores en la medida en que demandan una calidad y una presentación de primer nivel. En términos generales, las oportunidades futuras pasarán por la diferenciación y la distribución a través del comercio electrónico, mientras que a nivel de tendencias existen oportunidades latentes en el sector ecológico en Francia, según un estudio de ICEX España Exportación e Inversiones.

El informe señala que la paralización de la economía mundial fruto de las medidas implementadas de confinamiento para combatir la pandemia del COVID-19, la deriva proteccionista de la política estadounidense y la ralentización del comercio exterior entre determinadas regiones como Estados Unidos, la UE y China plantea un escenario de incertidumbre que obliga a revisar a la baja las expectativas sobre el comercio internacional del aceite de oliva, y en particular, supone una amenaza para las relaciones comerciales entre España y Francia.

De forma adicional, el futuro vendrá marcado por el aumento de la variedad y la diferenciación, por ello recomienda a las empresas españolas seguir una estrategia que haga hincapié en las características diferenciadoras del aceite: procedencia, denominación de origen, tecnología de fabricación o empresa productora.

El cliente objetivo demanda aceites que ofrezcan una mayor imagen de producto ecológico, saludable y de calidad. De hecho, según ICEX, la creciente demanda de productos ecológicos presenta una tendencia a largo plazo muy favorable para las empresas españolas.

España se ha consolidado en los últimos años como el primer proveedor de aceite de oliva de Francia, tanto en términos de volumen como en valor, representando el 65,95% y el 63,92%, respectivamente.

En la misma línea, España es el principal país proveedor de aceite de oliva de la gran distribución francesa, pero el público francés lo percibe de manera diferente. Según este estudio, la presencia de los productos franceses, italianos o tunecinos muestran su origen en el etiquetado de una manera más visual, es decir, aprovechan mejor la política de packaging, mientras que los productos españoles se venden con las marcas de los distribuidores franceses, los cuales están poco interesados en comunicar o promocionar el origen español de su aceite de oliva (utilizan el marcado CE) en tanto que consideran que realizar tal promoción no aportaría valor a su oferta. Esto se debe, principalmente, a la falta de imagen de calidad de la oferta española en Francia y la ausencia de campañas de promoción de envergadura del aceite de oliva español.

Consumo

Francia es un país con una pequeña producción de aceite de oliva, focalizada en la región de Provenza, pero es el octavo consumidor mundial. El consumo en los últimos cinco años sigue una tendencia estable, con pequeños altibajos. Y es que la cultura gastronómica francesa se utiliza más la mantequilla o la margarina que en otros países del mediterráneo, producto que puede actuar como sustituto del aceite de oliva, pero los franceses están mostrando un interés creciente por la oleicultura y empiezan a valorar el aceite de oliva de forma más positiva por sus propiedades gastronómicas y terapéuticas.

Aunque en Francia se consume mucho más aceite vegetal que aceite de oliva en términos de volumen, el elevado precio del aceite de oliva por unidad provoca que las ventas de este segundo tipo de producto supongan más del 50% de la facturación total del mercado del aceite.

Asimismo, el aceite de oliva virgen extra tiene un posicionamiento en el mercado francés de producto de gama alta. De hecho, el precio medio del aceite de oliva de origen francés en la gran distribución puede alcanzar, fácilmente, los 25 euros/litro, lo que pone de relieve la estrategia de diferenciación en la que se basan las empresas del país galo.

Por su parte, el consumidor francés, al igual que el cliente profesional, demanda productos de primera calidad y valora de forma muy positiva el servicio de asesoramiento durante el proceso de compra. De hecho, la presentación del producto o las nociones del fabricante/productor son elementos que refuerzan la idea de calidad del producto, desde el punto de vista de la percepción del consumidor, y actúan como factores decisorios de la compra.

Según sus datos, el mercado francés del aceite de oliva ha pasado, en los últimos 25 años, de consumir 25.000 toneladas de aceite de oliva a consumir cerca de 110.000 toneladas. El consumo medio del total de aceites vegetales es de 12,7 kg. por habitante y año, de los cuales 1,7 kg. se corresponden con aceite de oliva.